Hemos escuchado o leído mucho acerca de la Agenda 2030 que adoptó en el 2015 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

La Agenda que consta de 17 objetivos, implica un compromiso común y universal, no obstante, puesto que cada país enfrenta retos específicos en su búsqueda del desarrollo sostenible, son libres de gestionar sus recursos conforme lo decidan para alcanzar cada uno de estos objetivos.

Pero ¿qué tiene que ver la educación superior en esto? Todo, dado que para alcanzar estos objetivos es indispensable contar con profesionistas capacitados en conocimiento y habilidades para desarrollar e implementar estrategias, maquinaria, procesos que permitan dar solución a cada una de las problemáticas que atienda la Agenda.

Al mismo tiempo, esto nos muestra las nuevas tendencias y los cambios que está teniendo el mercado laboral. Actualmente, vivimos la cuarta Revolución Industrial que tiene como grandes componentes la tecnología y la ciencia; por lo mismo vivimos en una revolución tecnológica que nos exige estar cada vez más digitalizados e inmersos como personas y empresas en medios digitales, buscando y acoplando nuestros procesos y actividades a la innovación tecnológica que se presenta.

La lógica del mercado de trabajo siempre estará alineada a la innovación científica, la tecnología se desarrolla y nuevas demandas van surgiendo en el mundo. Al final del día, esto sumará a las mejoras que el mundo necesita para los objetivos que hablaba al inicio.

Para los siguientes años, la mirada esta puesta en optar por carreras que involucren creatividad, innovación y relación. Un artículo al respecto mencionaba que, de acuerdo con un informe de la Unesco, entre las habilidades más requisitadas para el siglo XXI están: el pensamiento crítico, la creatividad o la capacidad para trabajar en equipo y gestionar proyectos son la mejor forma de configurar un perfil profesional muy atractivo y listo para los contextos laborales del futuro.

Contra a lo que algunos creen acerca de que las máquinas desplazarán por completo a la humanidad, observamos que si bien, las empresas están optimizando o sustituyendo procesos con aplicaciones, plataformas o medios digitales, todos estos deben ser creados y monitoreados por profesionales con creatividad y conocimiento que muestren a la empresa lo más humana y cercana posible al consumidor.

Debemos estar preparados e informados, tanto para las nuevas dinámicas que las empresas están asumiendo, como para las nuevas especializaciones que el nuevo mercado laboral demandará.

Mantenerse siempre atento a las novedades que surgen en el mundo tecnológico y en las empresas que vienen ganando fuerza con crecimiento acelerado.

Es por ello por lo que hablar de las carreras del futuro significa predecir lo que vendrá y probablemente dará frutos en términos económicos satisfactorios dentro de unos años, pero sin dejar de lado el concepto de éxito que también viene experimentando cambios. 

Los jóvenes que ingresan al mercado de trabajo quieren entornos cómodos y hasta cierto punto relajados, cuyo propósito esté alineado con sus objetivos personales. En otras palabras, la premisa de trabajar con lo que te hace feliz gana cada vez más y más sentido, sin dejar de lado que el mundo nos necesita, en sus diferentes problemáticas, necesita jóvenes preparados en conocimientos y habilidades científicas, tecnológicas y matemáticas.

La autora es Gerente de Comunicación y Relaciones Públicas en Mexicana de Becas.