Entre los cambios que llegaron con el Covid-19, el uso del automóvil fue un factor que disminuyó con la implementación del home office, sin embargo otros factores también influyen en que las personas opten por otras vías de movilidad.

En ese sentido, el seguro de auto es un producto que garantiza la protección en caso de accidentes, pero ¿qué pasa cuando se deja de usar el auto y aún se continúa pagando por la póliza? Ese dinero puede ser usado para otros gastos, sin embargo existe un producto que no desampara a su vehículo y a la vez significa un ahorro importante: el seguro de auto por kilómetro.

De acuerdo con la aseguradora Wibe, como su nombre lo indica, este producto tiene la función de que el pago de éste va de la mano con los kilómetros que recorre con su vehículo, por lo que está pensado para aquellos conductores que tienen un uso menor de su auto.

De acuerdo a un informe de movilidad de Apple, basado en las solicitudes de su aplicación Mapas, entre el 22 de marzo y el 10 de mayo del 2020, la movilidad en México pasó de 67.8% a 36.2%, es decir una disminución de 56.4 por ciento.

“Está pensado para conductores que no usan su auto con mucha frecuencia o recorren distancias muy cortas a la semana. Este seguro de pago por kilómetro, de alguna manera no va dirigido a personas que se mueven a diario en su vehículo por cuestiones de trabajo u otras razones; para todos ellos existen las alternativas que ya conocemos como seguros tradicionales”, refiere Wibe.

Este tipo de seguros llegaron a México en el 2017 y ante el uso de otros medios de transporte, las obras viales que ocasionan tráfico, entre otros factores, han sido factores que las aseguradoras aprovecharon para implementar este tipo de productos.

“Por estos motivos, muchos conductores prefieren dejar su auto guardado en casa y utilizar el transporte público, pero desde que las autoridades establecieron como obligatorio el seguro de auto, se debe de contratar una protección aunque el vehículo se saque un día a la semana o diariamente”, destacó el portal Ahorraseguros.mx.

Menos pago por lo mismo

Además, agrega que estas pólizas no están exentas de otras coberturas por lo que se complementa la oferta para aquellas personas que busquen un ahorro, el cual, destacó, puede ser de 50 hasta 80% en el costo de la póliza.

“Estos seguros tienen las coberturas del seguro de auto tradicionales, como daños materiales, robo total, responsabilidad civil, gastos médicos de los ocupantes y accidentes al conductor, asistencia vial y legal, entre otros, sin embargo con un pago más justo y adecuado a lo que realmente utilizas”, explicó.

¿Cómo funcionan? Previo a la contratación de un seguro de este tipo, es importante saber que las aseguradoras que ofrecen este tipo de protecciones solicitan que se establezcan los caminos que normalmente recorren los conductores, además de cuántas ocasiones lo utilizan al menos en un mes, ya que a partir de esto se estimará el kilometraje utilizado durante un año.

“Cuando se contrata un seguro por kilómetro los automovilistas reciben un dispositivo que debe ser instalado en el auto, el cual se encarga de leer los datos que se encuentran directamente en la computadora del vehículo, con la que se podrán medir los kilómetros recorridos”, agregó Ahorraseguros.mx.

Añadió que dichos dispositivos también funcionan para indicar a las aseguradoras los hábitos que tiene el conductor para manejar, así como el tiempo de uso y las mismas rutas utilizadas. Todos estos detalles que se resguardan sirven para determinar las sumas aseguradas en caso de un siniestro.

Quizá se pregunte qué es lo que pasa cuando por alguna razón llegue o rebase al kilometraje establecido en su póliza, si es el caso, sí existe un riesgo.

“Es conveniente tener en cuenta que en caso de llegar al kilometraje establecido al momento de contratar, el seguro dejará de ser vigente, debido a que únicamente se protegerá en la distancia que se acuerda en un principio, pero también existen compañías que ofrecen adiciones de kilometraje para quienes desean no quedar desprotegidos”, enfatizó.

jose.ortiz@eleconomista.mx