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El contexto social ?de la economía
Siempre escuchamos a los analistas y a los políticos hablar de cifras macroeconómicas: la inflación, los datos de empleo o el crecimiento del PIB. Sin embargo, pocos parecen entender la realidad que hay detrás de esas cifras y por lo tanto se mencionan alegremente sin ponerlas en el contexto debido.
Siempre escuchamos a los analistas y a los políticos hablar de cifras macroeconómicas: la inflación, los datos de empleo o el crecimiento del PIB. Sin embargo, pocos parecen entender la realidad que hay detrás de esas cifras y por lo tanto se mencionan alegremente sin ponerlas en el contexto debido.
Por ejemplo, en México se habla de que el crecimiento económico esperado para este año será posiblemente inferior a 3% , pero no se habla de cómo este crecimiento puede distribuirse mejor. Desde mi punto de vista, ése es el gran pecado del modelo neoliberal: no poner las cifras en el contexto debido.
LA ECONOMÍA ES UNA CIENCIA SOCIAL
Una de las primeras cosas que aprendí sobre economía es que es una ciencia, lo cual atiende a dos argumentos principales:
La teoría económica se fundamenta utilizando las bases del método científico. Gran parte de esta teoría está formalizada con matemáticas.
Se puede demostrar que caeteris paribus, cualquier proceso económico produce siempre el mismo resultado. Las dos palabras en latín son las favoritas de los economistas y significan: todo lo demás permanece igual.
El asunto es que, en la realidad, no todo permanece igual. La economía en efecto es una ciencia, pero no es una ciencia exacta, sino una social. Hay una diferencia sutil, pero fundamental: en las ciencias exactas (matemáticas, física, biología, entre otras) se puede aislar a los individuos o partes de un sistema para, a partir de ellos, intentar explicar la realidad. En la economía y demás ciencias sociales esto no es posible, no se puede aislar a los individuos de su contexto social.
Las palabras caeteris paribus equivalen a no tomar en cuenta todas las demás variables que inciden en un fenómeno económico, como si no existieran, lo cual claramente no sucede en la realidad.
EL USO DE MODELOS EN LA ECONOMÍA
La única manera de estudiarlos es a partir del desarrollo de modelos: representaciones simplificadas de la realidad que toman en cuenta variables importantes, o las que se pueden estudiar objetivamente.
Al no incluir todas las variables en ese modelo, sino sólo unas cuantas, necesariamente tenemos que incurrir en supuestos. Cada vez que vamos a utilizar ese modelo, tenemos que validar que esos supuestos que hemos hecho siguen siendo válidos o los resultados y pueden ser diferentes a la realidad.
Esto a muchos se les olvida, por ello a veces los economistas predican la teoría económica como si fuera la verdad absoluta: arrogancia que en muchos países, como el nuestro, ha causado un grave deterioro social y una terrible desigualdad que ha ido creciendo.
EN CONTEXTO, LAS CIFRAS MACROECONÓMICAS
Muchos tratan de defender el modelo económico actual y hablan de cifras e indicadores. Por ejemplo, mencionan que el PIB per cápita en México ha crecido de manera significativa, con un estimado para el 2014 de 15,391 dólares.
Lo que no dicen es cómo se ha distribuido y cuánto de ese crecimiento ha beneficiado el ingreso de las familias de menores recursos o mencionan cuántos mexicanos han dejado de ser pobres (bajo estándares internacionales más de 90% de la población económicamente activa en México está en un rango de pobreza), es decir, omiten el contexto social de estas cifras.
También se dice que el país no ha podido crecer porque no se habían aprobado las reformas estructurales. Se ha hablado de ellas como si fueran la solución mágica a los problemas del país, pero no se habla sobre su contenido y sobre los efectos que tendran en la población.
A nuestros políticos y teóricos económicos se les olvida que el desarrollo social es fuente de crecimiento económico. Si no se estimula el consumo interno, seguiremos dependiendo de factores externos.
El éxito que tuvo Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil fue haber logrado crecer a la clase media, que es el verdadero motor económico. Sacaron a 20 millones de personas de la pobreza y todavía les queda mucho por hacer. México tiene que seguir un camino similar, con decisiones económicas que estén fundamentadas en nuestro contexto social.
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