Tomar y manejar es una práctica que nunca se recomienda, pero que desafortunadamente persiste. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México se movilizan alrededor de 200,000 personas bajo la influencia del alcohol cada fin de semana, lo que provoca alrededor de 24,000 muertes al año.

Las consecuencias de manejar en estado de ebriedad tienen víctimas activas —es decir, las personas que deciden tomar el volante— pero también inciden  en el bienestar de quienes se consideran víctimas pasivas, esto es, aquellos que resultan heridos e incluso fallecen sin haber probado una gota de alcohol, ya sean transeúntes o acompañantes del conductor. De ahí que resulte importante hablar de cómo funge un seguro de automóvil en estos casos.

Según Margarito Villa, subdirector de Prevención de Riesgos de la aseguradora Quálitas, la efectividad de una póliza varía en función del tipo de automóvil asegurado; mientras que a los conductores de vehículos relacionados con transporte público o servicios de carga se les exige que no hayan ingerido nada de alcohol para que su póliza sea válida, a los conductores de autos particulares se les permite cierto nivel de alcohol, que dependerá del reglamento de tránsito de la entidad en turno.

Estos parámetros, agregó durante la presentación de la experiencia audiovisual Tour Camino a la Seguridad, se derivan de reglamentos de tránsito como el de la Ciudad de México, lo cual consideró como algo contradictorio. “¿Por qué a unos sí se les permite manejar con alcohol y a otros no? Esa permisión nos genera un problema”, enfatizó.

cláusulas particulares

En los autos particulares, las aseguradoras por lo regular cubren los daños materiales que el conductor en estado de ebriedad haya provocado, así como daños a bienes o a terceros.

Estas condiciones tienden a variar entre una aseguradora y otra, así como entre distintos tipos de cobertura. El producto Seguro Básico Estandarizado de Responsabilidad Civil Vehicular de Banorte, por ejemplo, cubre los daños incluso a falta de licencia o conduciendo bajo estado de ebriedad o de drogas, siempre que sean derivados de un hecho de tránsito.

Por su parte, Quálitas cobra el doble del deducible en caso de que el conductor asegurado tenga un incidente en estado de ebriedad. “Cubrimos los daños a terceros que haya provocado y para pagarlos aplicamos un doble deducible”, explicó el directivo de la compañía.

Más allá de que la póliza se mantenga vigente en general, cuando hay alcohol involucrado en un siniestro hay cláusulas cuya efectividad varía, dependiendo del caso, según las condiciones generales de algunos productos consultadas por este medio.

Una de éstas es la relativa a la asistencia legal que ofrece la aseguradora. En las pólizas de automóviles las aseguradoras ofrecen asesoría legal ante siniestros; sin embargo, compañías como AXA, BBVA Bancomer y General de Seguros, entre otras, no se hacen responsables de acudir al Ministerio Público o Juez Cívico si el asegurado se encuentra en estado de ebriedad.

De manera similar, las coberturas que ofrecen un auto de repuesto al asegurado mientras el suyo es reparado hacen caso omiso cuando el cliente acuda en estado de ebriedad por el vehículo.

Un caso muy particular es la responsabilidad civil ecológica, que se refiere a los daños que pudiera causar una persona al ecosistema.

Varias compañías son muy precisas en este rubro: la compañía no se hace responsable ante los efectos del alcohol.

TEMA ESPINOSO PARA LAS ASEGURADORAS

Para el directivo de Quálitas, la cuestión de asegurar o no los daños materiales de un conductor en estado de ebriedad aún es un tema espinoso, que incluso ha generado debates intensos en el gremio asegurador.

Cada empresa ha estado utilizando estrategias distintas para responder a estos casos, refirió Margarito Villa, sin embargo, matizó, “creo que el gran problema ha sido instrumentar y confirmar en un momento dado el estado de alcoholemia de los conductores”.

“Imagínate que tú como agente de seguros o ajustador de siniestros llegaras al escenario de un accidente y lo primero que haces luego de presentarte y ver si no hay lesionados, es sacar un alcoholímetro y decirle al asegurado que le sople para ver si viene borracho. Ha sido un tema complicado; recordemos que el ajustador en el sitio del accidente no es una autoridad”, explicó.

Más allá de los alcances de una cobertura para automóviles para asegurados en estado de ebriedad, los especialistas son enfáticos: si bebe, no maneje.

juan.tolentino@eleconomista.mx