El Papa Benedicto XVI encargó a Faustino Armendáriz Jiménez prudencia, caridad y sobre todo el cuidado pastoral de la familia de la Diócesis local, luego de que el originario de Magdalena de Kino, Sonora, tomó posesión como nuevo Obispo de Querétaro en sustitución de Mario de Gasperín.

Solicito especialmente la formación cristiana de los jóvenes, de las vocaciones sacerdotales, de la vida consagrada y del cuidado pastoral de la familia de la cual depende el género humano , pidió el Obispo de Roma al nuevo prelado, según el documento denominado Letras Apostólicas con el que se nombró a Armendáriz Jiménez como noveno Obispo de la Diócesis local y que fue leído durante la celebración que se realizó este jueves en el Querétaro Centro de Congresos (QCC).

La ceremonia, que duró casi tres horas, estuvo encabezada por el nuncio apostólico Christophe Pierre, en ésta participaron al menos 50 obispos, entre ellos el cardenal y arzobispo primado de México, Norberto Rivera, y el cardenal y arzobispo de Monterrey, José Francisco Robles Ortega.

NUEVA ENCOMIENDA

En la homilía, monseñor Pierre, representante del Vaticano en México, pidió al nuevo purpurado que se haga buen uso de la palabra de Dios y de los bienes temporales de la Iglesia Católica.

A la ceremonia asistieron cerca de 10,000 personas, entre sacerdotes, laicos y políticos, como los secretarios de gobierno estatal, Roberto Loyola, y municipal, Luis Bernardo Nava, y el senador Guillermo Tamborrel.

A su llegada al Aeropuerto Intercontinental de Querétaro, con una hora y 40 minutos de retraso procedente de Matamoros, fue recibido por el nuncio y por Mario de Gasperín. Armendáriz Jiménez, al bajar de una avioneta privada tipo Cessna, besó el suelo local, repitió el gesto cuando los fotógrafos se lo pidieron.

COMPROMISOS

QUERÉTARO ES MI HOGAR: OBISPO

Faustino Armendáriz Jiménez, nuevo obispo de Querétaro, declaró a la entidad como su tierra y se comprometió a recorrer todos los rincones con el fin de tener un contacto directo con los católicos.

Adopto de corazón a Querétaro como mi hogar, consciente de que estoy echando raíces en un lugar fundacional, lleno de tradiciones y de dramáticas transiciones , expuso en un breve encuentro con la prensa minutos después de tomar posesión en el edificio del Querétaro Centro de Congresos, donde se congregaron unos 12,000 fieles, más de 50 obispos y 400 sacerdotes.

Procedente de la Diócesis de Matamoros, una de las ciudades más inseguras del país, el Obispo consideró que la violencia que acosa a México terminará cuando se fomenten los valores.