Tijuana, BC. Además del impulso a las industrias locales, la principal apuesta de Tijuana y San Diego para detonar la economía binacional recae en la modernización y construcción de las garitas.

El presidente municipal de Tijuana, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, explicó que la semana pasada durante la séptima cumbre binacional de la Asociación de Alcaldes Fronterizos México-Estados Unidos se acordó pedir a los gobiernos federales de ambos países trabajar en el financiamiento de obras que permitan mejorar la eficiencia del tráfico vehicular en todos los puentes y cruces fronterizos.

Gastélum Buenrostro dijo que tanto para él como para el alcalde de San Diego, Kevin Faulconer, agilizar el cruce en la frontera es un tema prioritario que puede ayudar a ambos territorios a repuntar sus economías locales, cuyos compromisos son frenar la fuga de consumidores del lado mexicano y promover el intercambio comercial en el estadounidense.

“Los proyectos son con el fin de mitigar los impactos económicos y ambientales de la frontera (...) conforme se vayan haciendo mejoras en todas las garitas terrestres y cuenten con la cantidad de personal adecuada, esperamos que se pueda expandir el programa de cruce seguro para construir mejoras y nuevas garitas terrestres y vías asociadas, apoyando las alianzas pública-privadas”, detalló el alcalde de Tijuana.

La megarregión Tijuana y San Diego representa una población de 6.5 millones de personas, un Producto Interno Bruto de 230,000 millones de dólares y más de 2.8 millones de empleos, de acuerdo con información de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La Administración de Servicios Generales (GSA, por su sigla en inglés) reporta que la garita de San Ysidro, en Tijuana, es la más ocupada en América del Norte con aproximadamente 50,000 cruces en vehículo y 26,000 más a pie diariamente.

Obra en camino

Gastélum Buenrostro señaló que existen recursos pendientes para ser destinados a la construcción de una tercera garita: Mesa Otay II, obra que contempla un espacio para el cruce de camiones de carga, pero también para los visitantes, con fines turísticos.

La misma GSA informa que el proyecto requiere de una inversión de 750 millones de dólares, además, detalla que se trata de un edificio que combinará instalaciones prácticas de inspección en ambos lados de la frontera con innovaciones en carriles reversibles y peaje, segmentado según el tiempo de espera para cruzar la frontera.

Las largas filas y el tiempo que la gente debe esperar para ingresar de Tijuana a Estados Unidos ha sido uno de los principales inhibidores del turismo que, según The San Diego Association of Governments, cuesta a ambos países 7,200 millones de dólares.

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