Puebla, Pue. La pandemia de Covid-19 también está afectando la venta nacional de tuna y sus exportaciones a Estados Unidos y Canadá, al caer 30% en los más de cuatro meses que van de contingencia; además productores exhortaron a las autoridades para que promuevan una revalorización del fruto, que es más apreciado en el extranjero porque conocen las propiedades nutricionales.

Omar Carpio Flores, presidente nacional de la Unión Mexicana de Productores de Nopal, Tuna y Maguey, con presencia en 17 estados y 30,000 socios, comentó que no se han salvado de los estragos de la pandemia, pero a la vez preocupa el futuro del sector para el próximo año, ya que la tuna es desplazada a tercer plano en el consumo sobre otras frutas, pese a que puede estar hasta 30 días en anaqueles sin echarse a perder.

En este tenor, comentó que cada productor estaba colocando hasta cinco camiones a la semana en el mercado nacional, pero a raíz de la contingencia apenas son dos, mientras que en el extranjero sólo están mandando uno de tres contenedores en el mismo periodo.

Mencionó que al menos para este año pueden garantizar el abasto del fruto, cuyo ciclo de siembra ocurre entre abril y noviembre, pero no tienen expectativas altas de mantener los rendimientos si las ventas no mejoran en este tiempo.

Destacó que a nivel nacional la tuna se siembra en 50,000 hectáreas, donde Zacatecas, Estado de México y Puebla, son los principales abastecedores del 80%, a cuyos productores preocupa que caigan las ventas.

Piden promoción

Ante ello, consideró necesario que en esta contingencia las autoridades agropecuarias consideren a la tuna en un programa de promoción, porque se menosprecia respecto a otras frutas, aún cuando en otros países incluidos europeos y asiáticos catalogan a la tuna como un afrodisiaco, cuyos mercados demandan producto en fresco y procesado.

Carpio Flores puntualizó que han sido de los sectores que más han apostado por la certificación y tecnificación para obtener cosechas que cumplan con las normas de exportación, sin tener tanto apoyo gubernamental.

Incluso, dijo, han impulsado proyectos enfocados a la generación de energías limpias, como es la instalación de dos plantas de biogás a base nopal y estiércol de vaca. La primera con aportación del gobierno federal, ubicada en Zitácuaro, Michoacán, la cual opera desde el 2018 y tiene una estación de biocombustible para vehículos, mientras que la otra se hizo en Pátzcuaro, con 100% de inversión privada. 

Con este antecedente, insistió, con que autoridades estatales y federal deberían apostar por impulsar más al sector de tuna y nopal, para darle un mayor valor agregado a través de la industrialización, lo cual han esperado por décadas y que sólo el productor ha llevado a cabo con sus propios recursos.

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kg