Los estados más afectados por el recorte al Ramo 23 para este año serán aquellos donde estos recursos presupuestarios representan más de 5% de sus ingresos totales y que muestren una calificación crediticia por debajo de “AA”, detalló Ricardo Gallegos, director ejecutivo senior de Finanzas Públicas e Infraestructura de HR Ratings de México.

Estas entidades serían Tamaulipas (“HR A+”), Chiapas (“HR A”), Sonora (“HR A”), Nayarit (“HR A-”), Baja California (“HR BBB+”), Colima (“HR BBB+”), Michoacán (“HR BBB”) y Quintana Roo (“HR BBB”).

“La parte más sencilla es suponer que el estado que más recibe la va a pasar peor, pero lo que hicimos fue ver cuáles son los estados que más se han beneficiado en el 2017 en mayor cantidad, y de ahí vimos que es el Estado de México, la Ciudad de México, Michoacán, Oaxaca, hasta llegar a Chihuahua”, explicó el directivo.

“El análisis más simplista indica que el que tenga mayores recursos es el que hace mayor esfuerzo y la verdad es que no. Los que tengan 5% de sus ingresos totales en el Ramo 23 y que tengan una calificación, un grado de inversión entre ‘AA’ hacia abajo podrían tener ciertas connotaciones”, indicó.

Ricardo Gallegos señaló que además de la línea prudencial de 5.0% y la calificación por debajo de “AA”, el impacto final en cada uno de los estados y municipios por el recorte al Ramo 23 —aplicado en teoría a inversión pública productiva y servicios generales— también estará en función de la flexibilidad financiera.

Es decir, a mayor flexibilidad financiera, entendida como un balance financiero equilibrado, un bajo o nulo uso de créditos de corto plazo, bajos niveles de pasivo circulante, altos o medios niveles de ahorro interno y estructura con mayor flexibilidad para hacer ajustes en el gasto corriente.

“Chihuahua y Veracruz son dos ejemplos de este otro tipo de entidades. Chihuahua en la administración del gobernador Javier Corral expuso este tema: ‘Me prometieron por fortalecimiento financiero unos 700 millones de pesos y no me llegaron, sí batallé mucho para poder hacer gastos corrientes al cierre de año’. Chihuahua es quien menos recibió del Ramo 23 en el 2017, evidentemente es el de menor porcentaje de sus ingresos totales, tiene una buena calificación, pero es un estado que sí usa esos recursos para el cierre de sus operaciones. Por ello va a enfrentar algún tipo de riesgos”, acotó el director ejecutivo senior.

“Veracruz no es de los que más recibió del Ramo 23, pero sí está en el top cuatro, no es uno de los estados que tengan arriba de 5% de sus ingresos totales, pero sí es uno de los que tienen más baja calificación a nivel nacional, de ‘HR BB’, por lo tanto, a pesar de que no cumple esta línea prudencial de 5%, dado que su flexibilidad financiera no es la mejor, creemos que enfrentará retos importantes”, expuso.

Otro factor a considerar, añadió el especialista, es el de decisiones de política pública que cada entidad tomará; habrá estados y municipios que independientemente de tener o no cierto nivel de flexibilidad financiera decidirán continuar con ciertos proyectos estratégicos que eran cubiertos con todo o parte del Ramo 23. Algunas formas de financiar este tipo de recursos son a través de ahorro interno, financiamiento y pasivo circulante.

“Veamos con Jalisco. tiene tres proyectos estratégicos que no se culminaron en la administración federal pasada, además tiene comprometidos recursos. Jalisco como estado soberano asumió que se van finalizar y lo hará por financiamiento. Esa decisión de política pública, la de optar por el financiamiento, es ejemplo de que las entidades tienen determinadas características”, aclaró el experto.

“Hay muchos escenarios para los estados, están aquellos que reciben un porcentaje mayor que 5% y no tienen calificación de las más altas, pero también hay otras entidades que por su flexibilidad financiera van a enfrentar problemas, también hay otros que tienen buena calificación, pero tomarán financiamiento para finalizar sus pendientes”, destacó.

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