Dentro de las prioridades del nuevo gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se encuentra atender las necesidades del país en materia de salud pública. En la presentación del plan “Bienestar para toda la vida” se expresó que hay desafíos grandes en términos de cobertura, calidad y educación de la salud.

De acuerdo con la presentación del plan de acción presentado este jueves 3 de enero, se tiene como objetivos prioritarios:

  1.  Extender la cobertura del Instituto Mexicano del Seguro Social haciéndolo incluyente para que todas las personas accedan a sistemas contributivos.
  2. Incrementar la educación y fomentar la prevención de la salud e integrar las operaciones del IMSS con otras entidades públicas encargadas de la salud pública
  3. Incrementar el número de unidades de prevención, atención y hospitalización, especialmente en regiones marginadas
  4. Fomentar la transparencia de los recursos destinados a la salud pública y hacer uso eficiente de ellos
  5. Mejorar la calidad, seguridad y efectividad del sistema integral de salud pública
  6. Generar mecanismos de interacción del IMSS con otros sectores o instituciones públicas que promuevan la cultura y educación para la salud

Existen retos importantes en términos de salud en México, de acuerdo con el Estudio Diagnóstico del Derecho a la Salud realizado por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), mejorar la accesibilidad física y económica a los servicios de salud, aumentar la infraestructura en instituciones de salud especialmente en las regiones rurales, fomentar la educación para la salud y mejorar la calidad y efectividad de los servicios médicos.

La accesibilidad física y económica

En México aproximadamente cinco millones de personas presentan un nivel muy bajo o nulo de acceso a instituciones de salud pública debido a que viven en comunidades aisladas o cercanas a carreteras, de acuerdo con cifras del Coneval.

El acceso oportuno a la atención médica representa otra problemática, 2 de cada 100 mexicanos tardarían más de dos horas en llegar al hospital más cercano en caso de una emergencia. El promedio nacional es de poco más de media hora (35.4 minutos), pero varía dependiendo de la institución. Los hospitales son a los que más tiempo se tarda en llegar (53.4 minutos) mientras que lo más rápido sería acudir al consultorio de alguna farmacia (22.8 minutos).

Otro de los impedimentos para el desarrollo del sector salud es la baja ineficiencia de los recursos económicos destinados a la salud. Durante el 2016 el gasto en salud realizado por las familias directamente de su bolsillo representó más del 40% del total, esto es, 4 de cada 10 pesos gastados en el país en servicios o productos médicos fue aportado por dinero de las familias y no de las instituciones de salud pública.

Durante el 2016, además, el gasto público destinado a la salud de los mexicanos fue el más bajo de todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Esta situación produce que las personas con menores ingresos estén económicamente excluidas del sistema de salud. Hasta ahora México destina menores recursos a la salud que países como Letonia, Lituania, Turquía, Corea del Sur, Polonia, Israel, Estonia y Chile.

Disponibilidad de recursos físicos y humanos

En las zonas rurales del país el desafío es significativamente mayor respecto de las regiones urbanas en términos de infraestructura y servicios de salud. El 97.7% de las unidades para hospitalización se encuentra en los espacios urbanos, lo que implica que las regiones rurales albergan a menos del 5% de los hospitales.

Las instituciones públicas del Seguro Popular y el IMSS tienen en conjunto sólo 24.6% del total de unidades hospitalarias (el resto son hospitales privados), y atienden a aproximadamente 99 millones de personas, de acuerdo con cifras del Coneval.

México fue el segundo país con un menor nivel de camas de hospital por cada 1,000 habitantes de todos los países de la OCDE, sólo por debajo de India, con una tasa de 1.5 camas por cada 1,000 mexicanos.

Además de las carencias en unidades y material, también existe bajos niveles de recursos humanos. En el país no se tiene ni siquiera un médico general por cada 1,000 habitantes, la media es 0.88; si se consideran los médicos especialistas se observa un grado menor, con una tasa de 0.71 por cada 1,000 personas.

Calidad en el sistema nacional de salud

Uno de los indicadores más importantes que sugieren el estado de la seguridad de los pacientes al recibir atención médica pública es el tiempo de espera en las salas de urgencias. Hasta el 2017, el promedio nacional que tarda un paciente en ser atendido en urgencias es de 30.2 minutos y si se considera sólo el IMSS el tiempo de espera incrementa hasta 51 minutos, de acuerdo con cifras del Coneval.

La mayoría de los casos de negligencia médica evidenciados se identificaron en el sector público, otro indicador de que la calidad del sistema de salud en México podría mejorarse. 

En términos de efectividad, las tasas de mortalidad en el país después de algún evento cerebrovascular evidencian que puede haber insuficiente atención de seguimiento para los pacientes. En México se presentan 19.2 muertes por cada 100 hospitalizaciones por este tipo de eventos médicos.

La tasa de mortalidad a los 30 días por infarto agudo al miocardio fue la más alta de todos los países de la OCDE, con 28.2 muertes por cada 100 ingresos al hospital, según cifras del Coneval.

El impacto de las campañas educativas de prevención para la salud muestra también debilidades; específicamente en las que tienen como propósito incentivar una alimentación adecuada y una rutina de activación física. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para desarrollar diabetes, cuya prevalencia ha incrementado de manera importante en los últimos años. En México 368 de cada 100,000 habitantes presentan esta enfermedad y se ha convertido en la segunda enfermedad que más muertes causa a escala nacional.

Las problemáticas identificadas en el Sistema Nacional de Salud para garantizar salud pública a toda la población y que ésta sea de calidad tienen relación directa con los objetivos prioritarios que se plantean en el plan de acción 2018-2024 del Instituto Mexicano del Seguro Social. La transparencia del uso de los recursos y el seguimiento del programa serán determinantes para conocer los avances en términos de salud pública.

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