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Telmex y Carlos Slim encaran una nueva era con una concesión al año 2056

Con el primer minuto de este miércoles 11 de marzo se hizo efectivo el nuevo título de concesión de Telmex, que tendrá una vigencia hasta el viernes 10 de marzo del año 2056.

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Telmex llega a su nueva concesión con 22 millones 694,000 suscripciones. Ilustración EE: Nayelly Tenorio.

Nicolás Lucas-Bartolo

Este miércoles 11 de marzo de 2026 empezó una nueva era para Teléfonos de México (Telmex), con respecto a la vigencia de su concesión para instalar, operar y mantener una red pública de servicios de telecomunicaciones con alcance nacional, ahora con una validez de 30 años y con vencimiento al viernes 10 de marzo del año 2056.

El anterior título de concesión, de 1976, tuvo medio siglo de vida luego de una modificación hecha en 1990 y por ello este martes fue su último día. Aquella modificación ocurrió en el contexto de privatización de Telmex y cuando el empresario Carlos Slim Helú tomó el control de la empresa tras vencer a otros postores en una subasta que llamó la atención internacional.

Con el primer minuto del miércoles se hizo efectivo el nuevo título de concesión de Telmex, que el desaparecido Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le entregó en mano en el primer trimestre del 2023, pero que en realidad le prorrogó desde el año 2016 y conforme la legislación aplicable de entonces para iniciar hoy miércoles.

Telmex es, quizá, la empresa de servicios de telecomunicaciones de mayor relevancia en México y esto no porque en su estómago podría caber todo el combinado de suscriptores de Internet y voz fija de los competidores Izzi, Totalplay y Megacable, o porque es la empresa más longeva del sector, sino porque el alcance de su infraestructura —500,000 kilómetros de fibra óptica tendidos al cierre de 2025, según la propia compañía— todavía sigue siendo indispensable en amplias zonas del país, por lo que Telmex es una empresa estratégica para la conectividad de la nación y de infraestructura crítica para el mantenimiento de las comunicaciones del país. Quizá, Pemex y CFE pudieran ser un parangón de Telmex en el sector de la energía.

Teléfonos de México es la empresa más relevante para el grupo económico América Móvil (AMX) de la familia Slim, pues a pesar de que Telmex pierde mucho dinero cada año, es el engrane importante dentro del entramado estructural de ese holding por el valor de su infraestructura y la muestra está en que su nombre, “Telmex”, aparece 72 veces en el reporte anual de 2024 de AMX, el más reciente de la compañía todavía; inclusive, Telcel ha llegado a desfogar su tráfico por la red de Telmex.

Telmex influencia el mercado y su marca domina la conversación del sector fijo en México por la polémica de la preponderancia y el acceso a la televisión. Telmex, en algunos servicios y en algunos mercados relevantes, se ubica con una participación por debajo del 39% del mercado, pero aun con esos niveles de participación, el extinto IFT se evitó problemas y en 2016 sólo prorrogó su título de concesión y fue hasta el 2023 en que le escribió ahora sí las nuevas condiciones para su cumplimiento en el nuevo documento, sobre todo, porque la propia dinámica de la industria de telecomunicaciones no sería igual en 2016 que en una década posterior.

La misma vida de Telmex es un parámetro de referencia para la vida del país. Por ejemplo, en materia socioeconómica, para cuando la nueva concesión concluya, México será un país con una población en edad promedio de 41 años y su economía sería la undécima a nivel mundial, según las proyecciones más optimistas. Incluso, la tercera generación de la familia Slim estará a un paso de la jubilación. Todo esto es un ejemplo de porqué el desaparecido IFT no fijó las nuevas condiciones a Telmex hace diez años y espero al 2023 para contar con una postal más clara del mercado.

La conversación tampoco está más en el ingreso de esta compañía al negocio de la televisión restringida. La misma empresa habla en público y frente a los analistas financieros que su interés está en desprenderse de la figura regulatoria de preponderancia que le persigue desde marzo de 2014, porque permite el acceso de terceras compañías a su red de fibra para comercializar productos desde su última milla.

El nombre de Teléfonos de México es un commodity en sí mismo, pero la empresa mira hoy más allá del negocio de la banda ancha, aun cuando Prodigy Infinitum ya genera el 67.1% de los ingresos totales anuales de esta telefónica. Sus inversiones en centros de datos que se detallan en los informes financieros y en prensa son un guiño sobre la ruta que ha tomado ahora la compañía.

Desde el año 2016 en que el IFT prorrogó la concesión de Telmex, “la tecnología avanzó más que en las dos décadas anteriores, pues la fibra óptica desplazó al cobre y la infraestructura fija se volvió esencial para sostener la movilidad, en tanto que el tráfico de datos creció de forma exponencial gracias al streaming, el gaming, el teletrabajo y la inteligencia artificial (…) Si extrapolamos ese ritmo de innovación hacia los próximos 30 años, es razonable anticipar que Telmex se moverá hacia esos modelos más sofisticados”, consideró Isabel Reza, directora general en Regulatory Experts: Telecommunications and Broadcasting.

"Aquí, lo que se ha observado es la separación entre infraestructura y servicios. En la parte de infraestructura, se observa inversión en fibra, centros de datos y la migración hacia una red neutral. En la parte de servicios, se ve un fuerte foco en ciberseguridad, transacciones digitales, edge computing y otros servicios digitales, que abarcan desde la administración de redes privadas hasta la computación en la nube”, coincidió José Otero, director de la firma ICT Development Consulting.

Así, el futuro de Telmex estaría, convergieron los analistas, en las redes ópticas aún más sofisticadas con tecnología DWDW o fotónicas; soluciones de edge computing, plataformas de servicios en la nube para empresas grandes y pequeñas; alianzas con proveedores OTT, en la integración de servicios gestionados para hogares inteligentes, IA generativa embebida en la red; y tal vez, incluso, nuevas arquitecturas de conectividad cuántica o satelital híbrida, tal como Directo to Device.

“El futuro tecnológico juega a su favor”, dijo Isabel Reza. “Telmex ya no compite sólo como operador de telefonía fija; compite como habilitador de una infraestructura nacional, sin la cual ningún otro servicio digital podría existir. Aun cuando Telmex por sí misma no sea rentable todavía, su relevancia no disminuye: Se transforma. Y mientras más se digitaliza el país, más valiosa se vuelve su red de fibra, sus ductos, su capilaridad y su capacidad logística para desplegar tecnología en territorios donde ningún otro operador tiene todavía una escala suficiente”.

“Telmex es el recurso de infraestructura fija más importante en México por su cobertura y presencia en las zonas más alejadas del país (…) El rezago regulatorio frente a la realidad tecnológica y de mercado también le ha generado un bloqueo histórico que ya no se sostiene en esta nueva realidad”, expuso Jorge Fernando Negrete, presidente en DPL Group.

Lo anterior no desentonaría con la persistencia de Telmex por conseguir un acceso a la televisión restringida. La misma directiva de la empresa, en un foro con trabajadores, dijo recientemente que se mantiene la intención de conseguir ese objetivo. Ya en 2022, el IFT desechó un proyecto de resolución que en su contenido negaba el acceso de Telmex a ese negocio y lo anuló porque su argumentación no presentaba una foto real mercado.

El asunto está ahora en manos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), autoridad sustituta del IFT, quien deberá dar seguimiento los análisis para determinar en una nueva resolución si Telmex es merecedora de una concesión única que le permita ofrecer televisión de paga desde sus redes. Más claro, la CRT resolvería el mismo procedimiento, en virtud de que el IFT no concluyó con una resolución definitiva.

La CRT también sabe que desde este miércoles 11 de marzo empiezan a correr 10 días hábiles para presentar a Telmex los lineamientos que la empresa debe considerar para la elaboración de sus programas de cobertura rural y telefonía pública, y como fecha límite para la CRT el jueves 26 de marzo próximo.

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, una autoridad desconcentrada, pero también fuerte por hacer parte del Poder Ejecutivo, definirá, y se estima así, en conjunto con la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), en la siguiente revisión bienal de 2027, si Teléfonos de México debe acreditar una regulación asimétrica más laxa; o por el contrario, más apretada para mantener concurrencia y competencia en el mercado fijo. Ese hito definirá la suerte de Telmex más claro hacia su futuro de mediano y largo plazos.

En ese escenario y de cara al año 2056, “Telmex seguirá perfilándose como uno de los actores más relevantes en la construcción y evolución de la infraestructura de telecomunicaciones en México. La fibra óptica se consolidará como infraestructura esencial para garantizar capacidad, estabilidad y escalabilidad en el largo plazo. Así, resultará estratégico avanzar hacia esquemas de colaboración bipartita entre gobierno y empresa; y con un marco regulatorio de avanzada (…) Hoy, Telmex enfrenta el reto de equilibrar su sostenibilidad financiera con el papel estructural que le tocó en el desarrollo digital del país”, dijo Sandra Rodríguez, directora en Jurídica en Telecomunicaciones (Jentel).

Telmex llega a su nueva concesión de 30 años con 22 millones 694,000 suscripciones a servicios de Internet y telefonías fijos y con una facturación de 114,229 millones 119,000 pesos (5,946 millones de dólares).

Estos números se dimensionan mejor cuando se comparan, sólo en términos de volumen, con el hecho de que la división fija de AMX en Brasil, que sería el par brasileño de Telmex, facturó en 2025 un equivalente de 3,890 millones de dólares y con 17 millones 375,000 suscripciones a servicios fijos.

“Telmex sigue siendo una pieza esencial de la infraestructura nacional. Más allá de debates regulatorios sobre preponderancia o sobre la concesión de televisión, sigue siendo uno de los principales constructores de infraestructura del país y un actor crítico en cualquier escenario de resiliencia de redes o de estrés sistémico”, dijo Mony de Swaan, expresidente de Cofetel y socio fundador del Centro de Estudios e Investigación en Asuntos Públicos (CEIAP).

“Telmex ya no domina el mercado de líneas fijas, el crecimiento de otros operadores ha incrementado la competencia en este sector. No obstante, se le sigue considerando como el agente preponderante en telecomunicaciones (…) Telmex sigue siendo el operador de red fija que tiene mayor cobertura del país y que va donde nadie más va. La cobertura rural y social es un elemento de Telmex que no hay que menospreciar”, acompañó Fernando Borjón, analista senior para América Latina en Access Partnership.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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