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Piloto de plataformas digitales sienta las bases para inspección y ajuste legal: STPS
La prueba piloto para incorporar a los trabajadores de plataformas digitales a la seguridad social cumplió su cometido central: ponerle cifras, perfiles y reglas a un sector que durante años operó en la informalidad jurídica.

El secretario del Trabajo afirma en entrevista que la reforma de jornada de 40 horas que propone dará mayor claridad y certeza sobre los límites en el tiempo de trabajo.
La prueba piloto para incorporar a los trabajadores de plataformas digitales a la seguridad social cumplió su cometido central: ponerle cifras, perfiles y reglas a un sector que durante años operó en la informalidad jurídica.
Así lo sostiene el secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, quien afirma que el ejercicio permitió “conocer con precisión cómo funciona este universo laboral” y sentar las bases para la siguiente etapa, marcada ahora por la inspección y el ajuste legal en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
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En entrevista con El Economista, el titular de la STPS explica que el principal valor del piloto no fue únicamente el número de personas registradas, alrededor de 950,000 con algún nivel de interacción en aplicaciones, sino la evidencia empírica que arrojó sobre los distintos grados de vinculación laboral. “Confirmamos que no se trata de un grupo homogéneo. Hay quienes se conectan de manera esporádica, quienes obtienen un ingreso complementario y quienes hacen de esta actividad su principal fuente de sustento”, señala.
Ese hallazgo derivó en un esquema escalonado de derechos, diseñado para preservar la viabilidad financiera del sistema sin desconocer la realidad del modelo digital. De acuerdo con Bolaños, poco más de 206,000 personas alcanzaron la cobertura plena de seguridad social al cumplir con el umbral de ingreso neto y tiempo de conexión equivalente a una jornada sustantiva.
“Es el núcleo más estable del sector y era indispensable garantizarles IMSS e Infonavit en condiciones equiparables a cualquier trabajador formal”, subraya.
El secretario destaca que, contrario a los temores iniciales de las empresas, la implementación del piloto no redujo la oferta de trabajo ni afectó de forma significativa la operación de las plataformas. “Los datos nos permiten afirmar que es posible ampliar derechos sin desmantelar el modelo de negocio. La flexibilidad no está reñida con la protección social”, sostiene.
Concluida la etapa experimental, el énfasis del gobierno se desplaza ahora hacia la vigilancia del cumplimiento; por ello, la STPS dejará su rol predominantemente facilitador para asumir funciones de inspección activa, particularmente en lo relativo a los contratos que ya se encuentran registrados ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. “El reto es asegurar que lo que está en el papel se cumpla en la práctica”, advierte Bolaños.
Uno de los puntos que considera inamovible es la cobertura contra riesgos de trabajo desde el primer minuto de conexión, incluso para quienes no alcanzan la seguridad social plena. “Ese es un piso mínimo que no admite retrocesos”, afirma, al tiempo que reconoce que la fiscalización en un entorno digital exigirá herramientas tecnológicas y coordinación interinstitucional.
En paralelo, el secretario anticipa que el siguiente paso normativo será la reforma a la Ley del Seguro Social, con el objetivo de dar certidumbre jurídica permanente al esquema. “La instrucción es avanzar lo antes posible. El piloto ya nos dio los elementos técnicos y operativos; ahora corresponde traducirlos en ley”, puntualiza.
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Finalmente afirma, “pocos países han construido una política pública con información real de su propio mercado de plataformas. Si logramos que la inspección sea tan ágil como la tecnología que regula, habremos dado un paso estructural en la modernización del derecho laboral”, concluye.




