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Mexicanos consumen 124 litros de leche por persona al año, por debajo del nivel recomendado: FAO
Muchas personas miden su alimentación únicamente en función de las calorías y no de la calidad nutricional de los alimentos.

Foto: AFP
Contrario a la percepción de que los mexicanos consumen poca leche, México se ubica en un nivel intermedio de consumo a escala internacional, con 124 litros por persona al año, informó la representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Lina Pohl.
La cifra, correspondiente al último dato reportado por el gobierno mexicano a la FAO en 2022, se encuentra por debajo de los 180 litros per cápita anuales que el organismo considera recomendables, pero no coloca al país entre los de menor consumo.
“No es un consumo bajo. Nosotros lo catalogamos en una posición intermedia”, expuso Lin Pohl luego de explicar que este nivel podría aumentar.
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La representante de la FAO explicó que tanto el consumo como la producción del alimento lácteo han mostrado una tendencia de crecimiento en las últimas décadas.
Lo anterior, ha sido impulsado en cierta parte por los programas federales, tales como Leche para el Bienestar que busca combatir la desnutrición y apoyar la economía familiar. Además del Programa de Adquisición de Leche Nacional, enfocado en el sector agroalimentario.
“Con estos programas se empezó a masificar el consumo de leche y, por eso, hay un aumento. No sé por qué, en general, se decía que no había tanto consumo de leche y productos lácteos. En general, hay un aumento del consumo a nivel global y en México también”, destacó la representante de la FAO en el marco del Día Mundial de la Leche.
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La especialista sostuvo que el acceso económico no representa la principal barrera para el consumo de leche, ya que programas como Leche para el Bienestar ofrecen este producto a precios accesibles tanto en zonas rurales como urbanas.
En ese sentido, afirmó que “a veces preferimos comprar un litro de bebida carbonatada que un litro de leche”, una tendencia que atribuyó a los cambios en los hábitos de consumo, entre otros factores.
México, un importador neto
Lina Pohl explicó, en entrevista, que México sigue siendo un importador neto de leche, principalmente de leche en polvo, por lo que consideró que el país aún enfrenta retos para reducir su dependencia externa y fortalecer su autosuficiencia.
De acuerdo con los datos presentados por la especialista, la producción nacional alcanzó aproximadamente 13.9 millones de toneladas en 2024, un incremento de alrededor de 1.7% respecto al año previo.
“Aunque crece no significativamente, no decrece”, acotó.
La especialista también consideró que se necesita aumentar la infraestructura para secar y almacenar leche, así como mejorar la calidad del producto nacional para atender la demanda de la industria de derivados lácteos.
Indicó que México importó alrededor de 125,000 toneladas de leche en polvo, con un valor superior a 427 millones de dólares en 2023.
A pesar de que el consumo nacional se encuentra por debajo de los niveles recomendados por el organismo internacional, la FAO considera que todavía existe margen para incrementar tanto la demanda como la producción interna de leche en México.
Recordó que la sugerencia es consumir entre dos y tres porciones diarias de leche o productos lácteos, como yogur y queso, como parte de una alimentación equilibrada.
*Derribar mitos
La representante de la FAO en México llamó a derribar los mitos en torno al consumo de leche, ya que aseguró que se trata de “un alimento”, ya que aporta nutrientes esenciales como calcio, magnesio, selenio, riboflavina y vitamina B12, que contribuyen al fortalecimiento de los huesos, el desarrollo muscular y las funciones cognitivas.
Destacó que la evidencia científica no respalda la idea de que la leche, por sí misma, provoque aumento de peso.
Por el contrario, explicó que los señalamientos se relacionan con productos que contienen altos niveles de azúcares o sodio añadidos, más que con la leche en sí.
“El gran problema, para mí, es que la gente tiene noción de que la leche engorda, pero porque casi no encuentra leche natural, encuentra leche con azúcares añadidos, leches saborizadas que generalmente tienen azúcares”.
“Hemos entrado en una trampa porque queremos responder al gusto del consumidor. El consumidor en México es un consumidor con un paladar que requiere azúcar. Todos los productos tienen altos contenidos de azúcar”, agregó.
La especialista consideró que muchas personas miden su alimentación únicamente en función de las calorías y no de la calidad nutricional de los alimentos, lo que ha llevado también a alejar a la leche de una dieta saludable.
Otros de los mitos es que existe la percepción de que las bebidas vegetales son más amigables con el medio ambiente debido a que la ganadería genera gases de efecto invernadero.
No obstante, explicó que, aunque la ganadería produce dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, el impacto es mayor en la producción de carne que en la de leche.
Además, sostuvo que las bebidas vegetales tampoco están exentas de efectos ambientales, ya que su producción requiere grandes cantidades de agua, suelo y otros recursos.



