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Gruma pacta con CNA reactivar competencia en harina de maíz; evitará deshacerse de plantas
La empresa se comprometió a eliminar obligaciones de exclusividad o consumo mínimo y cederá a los tortilleros máquinas tortilladoras y batidoras a través de comodatos, arrendamientos o financiamientos.

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La nueva Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) aceptó una serie de medidas propuestas por GRUMA para reactivar la competencia en dicho mercado, con lo que dio por concluido un proceso en contra de la empresa y descartó medidas más drásticas como la desincorporación de plantas.
La propuesta de GRUMA, el mayor distribuidor de harina de maíz para tortillas del país, contempla la modificación de prácticas contractuales de GRUMA con sus clientes, los industriales de la masa y la tortilla.
En un comunicado, la CNA informó la noche de este viernes que, derivado de la resolución, GRUMA modificará todos sus contratos, presentes y futuros, de la siguiente forma:
- Eliminará todas las obligaciones de exclusividad o consumo mínimo previamente impuestas a propietarios de tortillerías, así como sus penalizaciones, y
- Cederá, sin costo adicional alguno, todas las máquinas (tortilladoras y batidoras) asociadas a estos contratos.
La cesión, explicó la CNA, se llevará a cabo bajo las figuras de arrendamiento, financiamiento y/o apoyo financiero.
“Derivado de esto, las y los tortilleros dejarán de estar atados a GRUMA, tendrán mayor libertad para elegir al proveedor de harina de maíz de su preferencia y reducirán dramáticamente los costos que enfrentan”, refirió la CNA, que es presidida por la comisionada Andrea Marván.
La resolución de la CNA pondrá fin así a un proceso iniciado en noviembre del 2022, cuando la entonces Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) inició una investigación por posibles barreras a la competencia e insumos esenciales en los mercados de maíz y de harina de maíz.
Tras dos años de indagatorias, en octubre del 2024 la Autoridad Investigadora de la Cofece (AI) emitió un Dictamen Preliminar en el que determinó la falta de condiciones de competencia efectiva en los mercados de producción, comercialización y distribución de harina de maíz blanca y azul a granel dirigida a la elaboración comercial de tortillas de harina de maíz, con una dimensión geográfica regional.
Cabe destacar que la harina de maíz es el principal insumo para hacer tortilla de maíz, que está presente en 80% de los hogares de México, con un consumo por habitante en México de 65.8 kg por año.
En su investigación la AI dividió al país en ocho regiones y analizó las ventas totales y la capacidad instalada de las empresas entre 2016 y 2022, lo que le permitió identificar que Gruma tiene entre el 50% y el 90% de las ventas en cada una de las regiones.
Esta cuota de mercado, dijo, es entre dos y nueve veces mayor que su mayor competidor en cada una de las regiones, mientras que sus precios promedio son casi 10% mayor que el de sus competidores a nivel nacional.
Finalmente, en Dictamen Preliminar la AI propuso, como medida correctiva, la venta de cinco de las 18 plantas que Gruma posee en México, debido a su posición dominante en la industria de harina de maíz.
Esta desincorporación permitiría una disminución del 17% en la participación de mercado de la empresa y una 10% el precio del insumo, según dijo en octubre del 2024 José Manuel Haro, titular de la AI, a El Economista.
La respuesta de Gruma
Por su parte, Gruma informó en un comunicado que, tras la emisión del Dictamen Preliminar de la Cofece, la empresa “presentó en tiempo y forma sus objeciones al Dictamen Preliminar, incluyendo argumentos de defensa y pruebas para desvirtuar dichas conclusiones, así como la improcedencia de las medidas correctivas propuestas”.
Y explicó que, adicionalmente, presentó una serie de medidas alternativas para concluir el procedimiento de forma satisfactoria para la compañía y la autoridad, “brindando certeza de que GRUMA nunca ha buscado generar condiciones de fidelización indebida de los industriales de la masa y la tortilla”.
Argumentó que las medidas son acciones concretas, realizables, efectivas y verificables, enfocadas en ajustar los contratos de apoyo que la empresa otorga para la adquisición de maquinaria (en modalidades de comodato o arrendamiento) y los apoyos financieros a clientes del segmento.
“Los ajustes, aplicables tanto a contratos vigentes como futuros durante la vigencia de las medidas, tienen principalmente como objetivo dar certeza a los industriales de la masa y la tortilla de que: (1) no existen compromisos mínimos de compra de harina de maíz bajo los contratos de apoyo financiero; y (2) no hay obligaciones de exclusividad hacia GRUMA en la compra de harina de maíz”, comunicó.
Toda vez que Gruma fue notificada de que su propuesta fue aceptada por el pleno de la CNA, ahora cuenta con un plazo de 90 a 180 días para fijar conjuntamente con la CNA los términos de la documentación que implemente las referidas medidas
“Las cuales se buscará tengan efectos inmediatos a partir de dicha determinación, incluyendo la modificación de ciertos contratos, comunicaciones a clientes y mecanismos de verificación acordados con la autoridad”, informó Gruma.
En tanto, la CNA dijo que “si bien el precio de la tortilla depende de múltiples factores (costos operativos, energía, insumos), estas medidas abren condiciones de competencia que, en el mediano y largo plazo, beneficiarán a la población mexicana”.




