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Descartan cierre fronterizo a la lechuga mexicana por brote de ciclosporiasis en Estados Unidos
Las indagatorias comerciales trazaron el insumo hacia una empresa con presencia multinacional que opera en México, EU, Canadá y Europa.

Las exportaciones de lechuga mexicana hacia Estados Unidos mantienen su curso normal y las aduanas permanecen abiertas para este producto hortofrutícola. La Administración de Alimentos y Medicamentos junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país dirigen una investigación focalizada sobre un proveedor específico de lechuga iceberg rallada y procesada, descartando una restricción generalizada contra la producción agrícola de México.
El origen del análisis técnico obedece a un brote de ciclosporiasis relacionado con el consumo de lechuga en establecimientos de la cadena Taco Bell en las entidades de Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental. De acuerdo con el reporte del Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA), los registros sanitarios contabilizan 1,644 personas afectadas y 94 hospitalizaciones, sin registrar decesos.
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Las indagatorias comerciales trazaron el insumo hacia una empresa con presencia multinacional que opera en México, Estados Unidos, Canadá y Europa, la cual abastece la modalidad procesada, conocida como cuarta gama, donde los procesos de lavado, corte y empaque concentran los factores de riesgo por este parásito.
Ante esta coyuntura, las autoridades estadounidenses implementaron mecanismos de inspección en los puntos de entrada aduanales dirigidos a los embarques vinculados con la firma investigada, mientras que el operador de restaurantes retiró el insumo de sus establecimientos.
De acuerdo con GCMA la legislación faculta la emisión de alertas de importación selectivas o detenciones sin examen físico orientadas de forma individual, por lo que las operaciones del resto del sector hortofrutícola nacional continúan vigentes sin suspensiones globales.
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En el plano productivo, el sector reporta una evolución en sus volúmenes sectoriales al pasar de 139,000 toneladas en el año de 1,994 a 512,431 toneladas al cierre del año de 2,024. Para el presente ejercicio de 2,026, las proyecciones sectoriales apuntan a una obtención de 527,000 toneladas sobre una superficie cercana a las 22,000 hectáreas cosechadas.
La disponibilidad interna genera un índice de autosuficiencia calculado en 1.65 durante el año anterior, con una expectativa de alcanzar 1.80 en este periodo, lo que significa que el país produce 65% o más de lo requerido por el mercado interno. Geográficamente, la producción nacional se distribuye principalmente en el estado de Guanajuato con el 27.8% del volumen total, seguido por Zacatecas con el 17.6%, Puebla con el 14.4%, Aguascalientes con el 11.3%, Sonora con el 7.2% y Baja California con el 5.9 por ciento.
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Respecto al comercio exterior, los indicadores del primer semestre muestran dinamismo en el intercambio comercial. Entre los meses de enero y junio del año en curso, el mercado estadounidense absorbió el 96.2% del volumen total y el 96.5% del valor de las ventas al exterior. La variedad de lechuga iceberg reportó una variación positiva de 34.3% en el volumen enviado y de 49.5% en los ingresos económicos en comparación con el mismo ciclo del año anterior.
El balance comercial del año previo señala que las exportaciones totales se concentraron en el mercado de Estados Unidos con el 96.6% del volumen y el 96.7% del valor facturado, distribuyéndose el margen restante entre los compradores de Canadá, Belice, Costa Rica y Honduras.
Los analistas del sector indican que los esquemas de trazabilidad comercial ubican la procedencia de la materia prima pero no determinan el punto geográfico preciso donde ocurrió la presencia del parásito, toda vez que existen antecedentes documentados por la autoridad sanitaria estadounidense en cultivos domésticos, como los registros de cilantro detectados en sus zonas agrícolas durante el año 2019.
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Por último, las representaciones técnicas del sector consideran necesaria la publicación detallada de los nombres de los intermediarios, procesadores y regiones de cosecha por parte de las agencias estadounidenses, junto con los números de lote y dictámenes de laboratorio correspondientes.
Esta precisión delimita las responsabilidades comerciales y evita afectaciones secundarias en otros productos hortofrutícolas de exportación como las fresas, las berries o el cilantro, los cuales mantienen sus flujos de comercialización regulares hacia los canales de distribución en el exterior.





