Camelladores (emprendedores), enculebrados (con mucha deuda) y financieramente vulnerables. Muy educados académicamente, pero poco en términos de ahorro para la vejez. Decepcionados con sus ingresos, pero mentirosillos a la hora de revelarlos. Profesión: proveedores de sus hogares. Así se podría describir “en una carrerita” el perfil de los conductores de Uber en Colombia, con base en un documento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El conductor de Uber en Colombia en promedio tiene 38 años, trabaja 19 horas por semana con la plataforma (la mayoría menos de 30 horas) y gana 10.5 dólares por hora.

Su nivel de educación no sólo es más elevado que el de la población en general, sino que el de sus colegas en América Latina, pues 71% tiene más de 12 años de educación, y 83 % está endeudado con una institución financiera o persona.

La mitad de ellos (51%) aceptaría dejar de trabajar como conductor de Uber si le ofrecieran un trabajo de tiempo completo con un salario mensual de 2,030 dólares. Esto es 3.3 veces más de lo que obtienen actualmente con la plataforma.

La mayoría (62%) dice que gana menos cuando se le pregunta sobre sus ingresos mensuales provenientes de la plataforma. La plataforma está dominada por hombres. Las mujeres conductoras son una minoría (6%). La usan menos y ganan menos que los hombres.

Los hallazgos de la investigación del BID se pueden extrapolar a 88,000 socios conductores que quedarán desvinculados el próximo 31 de enero, cuando Uber desactive la plataforma para dar cumplimiento a un polémico fallo de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por competencia desleal.

La investigación, publicada el pasado septiembre, está basada en una encuesta contratada por el BID y Uber en Brasil, Colombia, Chile y México (donde está concentrada la mayor cantidad de conductores de América Latina), y en datos administrativos internos suministrados por la multinacional. En total se hicieron 5,251 entrevistas, 1,152 de ellas en el país.

Para dejar clara su independencia, los investigadores del BID dicen que Uber tenía derecho a “revisar el documento únicamente para confirmar que la información confidencial no se presente de manera engañosa”, pero no podía “meterle la mano”.

Profesionales... del volante

Los conductores de Uber en Colombia tienen un nivel educativo tan alto que, a la par con que puede ser interpretado como una ventaja de cara a los usuarios, puede evidenciar un lado oscuro: el elevado desempleo y subempleo de los profesionales o sus bajos salarios.

El 71 % de los conductores en la encuesta dijo haber completado más de 12 años de educación. Como parámetro de comparación, este porcentaje se ubica alrededor de 50% en América Latina.

La brecha de género en los servicios de transporte también fue puesta en evidencia por Uber, al que pareciera que las mujeres le hubieran dicho el clásico “para allá no voy”.

Sólo 6% de sus conductores en Colombia son mujeres, muy parecido al promedio regional (7 por ciento).

“En Colombia las conductoras de Uber usan la plataforma menos de 10 horas semanales (52% frente a 37% de los hombres) y lo hacen durante el día (60% frente a 48% de los hombres)”, dicta la investigación.

A nivel de ingresos, cuyo promedio en Colombia es de 10.5 dólares por hora, la investigación del BID también encontró que las mujeres conductoras de Uber gana 8% menos que los hombres, es decir, 0.79 dólares por hora.

A juzgar por la encuesta, no todos los 88,000 socios conductores de Uber en Colombia quedarán colgados de la brocha, pero sus ingresos sí quedarán muy mermados. La mitad, aproximadamente, expresó que tenía un empleo de tiempo completo, parcial o por cuenta propia.