En plena época de austeridad, el gobierno federal está decidido a aportar más recursos para desarrollar el Tren Maya y evitar que se genere al país una “gran deuda con altos intereses” en el futuro (para el 2020 se le asignarían inicialmente 2,500 millones de pesos y ahora se buscan más de 10,000 millones de pesos), explicó el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons.

Además, estarán ya disponibles legalmente los cerca de 7,000 millones de pesos (o una parte de ellos) que generan el pago de Derecho de No Residente (DNR) que hacen los turistas internacionales que llegan a México en avión.

El esquema original de financiamiento del tren, que requerirá de un monto cercano a los 120,000 millones de pesos, planteaba una aportación de 10% de recursos públicos y el resto, privado. Con las modificaciones que se están haciendo al interior de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la participación del presupuesto federal podría subir hasta 40 por ciento.

“Buscamos achicar el monto de dinero privado. El chiste es no tener tanto compromiso futuro de endeudamiento en México”, afirmó el funcionario.

Luego de firmar un acuerdo de colaboración con el Conalep, señaló que el mes pasado hizo a la SHCP, como parte del proceso para obtener presupuesto para el 2020, una presentación en donde quedaba claro que la proyección que habían hecho, con base en la participación de 90% de recursos privados para construir el tren, generaba altos intereses, por lo que se requería de una fórmula “menos comprometedora” para el gobierno.

La propuesta del Fonatur fue aceptada y actualmente está en marcha el análisis del nuevo esquema de financiamiento junto con la Unidad de Inversión de la autoridad hacendaria.

En el proyecto de presupuesto de egresos del próximo año están asignados 2,500 millones de pesos, a través de la Secretaría de Turismo, para el desarrollo del Tren Maya, lo que representó un decremento de 57% respecto a lo que se autorizó para el 2019. Ante dicho recorte, en semanas anteriores, Jiménez Pons no mostró complicaciones porque el sector privado financiaría, bajo un modelo de Asociación Público Privada, prácticamente todo el proyecto. Hoy, el tren cambió de ruta.

Se mantiene interés en el proyecto

Para el titular del Fonatur, los cambios que realizan no generan pérdida de interés en el principal proyecto de infraestructura ferroviaria del actual gobierno y, por el contrario, los trabajos realizados en el estudio costo-beneficio (aún en proceso) muestran que los ingresos (principalmente por movimiento de carga) son mayores a los esperados.

Además, el interés del sector empresarial se refleja en las propuestas no solicitadas que han entregado, una de ellas elaborada por una constructora y el fondo de inversiones BlackRock para hacerse cargo de uno de los siete tramos de construcción que se empezarán a licitar a finales de año, toda vez que el 13 de diciembre recibirán la documentación de la ingeniería básica en la que fundamentarán los concursos.

Otra opción viable, dijo el director, es una fórmula “rara” que se utiliza en algunos países árabes que es una Asociación Público Privada sin pago de intereses.

¿No es un cambio temerario en relación con que en el aeropuerto que se construía en Texcoco el ajuste fue al revés, pasó de mayor a menor la participación pública?, se le preguntó.

El chiste es la capacidad que dejas de deuda y con qué interés. Tenemos que cuidar. Lo que quiere el gobierno actual es no dejar un gran compromiso que no pueda enfrentar a futuro, por eso estamos viendo lo de los ingresos que tendrá. Están bastante bien, incluso en el escenario menos favorable.

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