De día, la Central Termoeléctrica “General Manuel Álvarez Moreno” de Manzanillo, Colima, apenas se ve debajo de una o dos gruesas columnas de humo, a veces blanco, a veces amarillo y a veces de un negro intenso que parecen pelear con el viento para mantener su forma, como una danza de gigantes en el cielo. De noche, parece un enorme incendio color oro, debajo de velas de humo luchando a borbotones por mantener la vertical.

Y de costado, desde la zona de descarga de aguas al mar, una vez que fueron utilizadas para enfriar, dentro de la maraña de tubos y calderas, se mira como una cimbra junto a las enormes chimeneas.

Pero justamente donde aquellas aguas se juntan con el océano se amontonan en la orilla pelícanos y gaviotas que se han vuelto carroñeros, pues esperan a los peces muertos que salen con el chorro para darse un lúgubre festín. Parece que son los únicos que ganan de este río revuelto, porque aquí no hay ganancia de pescadores. Todo eso a cambio de electricidad.

La Central Termoeléctrica de Manzanillo que opera en ese borde del Océano Pacífico la Comisión Federal de Electricidad (CFE), fue inaugurada el 1 de enero de 1982. En su primera etapa comprendía cuatro unidades generadoras, cada una de ellas con capacidad instalada de 300 megawatts.

Posteriormente se construyó la Central Manzanillo II, la cual fue inaugurada en 1988, integrada con dos unidades generadoras con capacidad instalada de 350 megawatts cada uno, con equipos en turbina de vapor, un generador eléctrico y generador de vapor.

Actualmente, el complejo termoeléctrico se integra por 12 unidades generadoras de energía, ocho de ciclo combinado y cuatro de combustión dual de vapor convencional con uso de gas natural, combustóleo o mezcla de ambos combustibles.

Las 12 unidades tienen una capacidad de generación total de 2,804 megawatts, lo que equivale a 7% de la capacidad total efectiva instalada de la CFE, lo que convierte al complejo termoeléctrico en el más grande del país.

El suministro de energía al sistema eléctrico nacional representa el consumo anual de la Ciudad de México, generando un beneficio para alrededor de 9.8 millones de habitantes.

De acuerdo con la Comisión para la Cooperación Ambiental de México, Estados Unidos y Canadá, esa Central es la segunda mayor generadora de partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 10 micrómetros (PM10) en el país con 7,630 toneladas al año; segunda en partículas con un diámetro aerodinámico inferior a 2.5 micrómetros (PM2.5), con 5,561; quinta mayor generadora de dióxido de azufre, con 175,278; quinta en óxidos de nitrógeno, con 13,808; quinta en dióxido de carbono, con siete millones 344,902; décima en metano, con 82.26 y catorceava en óxido nitroso, con 32.32. Además, es quinta en mercurio con 33.23 kilos al año.

El “Informe Nacional de la Calidad del Aire México 2018” del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático de la Semarnat, no tiene reportes de Colima.

Existe el “Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire del Estado de Colima 2017-2021”, el cual utilizó para el análisis solo los datos de la estación de monitoreo con que cuenta el Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Estado de Colima (Imades), ubicada en el Municipio de Villa de Álvarez. Esa unidad comenzó su operación en enero de 2014, por lo cual, el periodo analizado comprende de enero a diciembre de ese año.

Ese reporte refiere que los datos de la concentración del bióxido de nitrógeno (NO2), mostró que el valor máximo horario en el periodo analizado fue 0.262 ppm, mismo que está por arriba de la concentración horaria normada por la NOM-023-SSA1-1993, que es de 0.210 ppm.

El análisis de los datos de la concentración del bióxido de azufre (SO2), mostró que el valor máximo horario en el periodo analizado fue 0.0233 partes por millón (ppm), que, si bien no existe un valor normado para datos horarios, es inferior al valor de 0.11 ppm, valor máximo permisible como promedio de 24 horas, de acuerdo con la NOM-022-SSA1-2010.

En cuanto a la concentración del monóxido de carbono (CO), mostró que el valor máximo horario en el periodo analizado fue 5.12 ppm, que, si bien no existe un valor normado para datos horarios, es inferior al valor de 11 ppm, que representa el máximo permisible como promedio móvil para 8 horas, de acuerdo con la NOM-021-SSA1-1993.

La medición de PM10 y PM2.5 no se efectuó por falla en el monitor de partículas, mismo que está fuera de operación desde el mes de septiembre del 2014, por lo que no se presenta información.

El documento consigna datos del inventario de emisiones con año base de 2013, según los cuales la generación de energía eléctrica en el estado es la responsable de la emisión de 38% de PM10; 39.1% de PM2.5 y 94.2% de dióxido de azufre. De hecho, el contaminante que más se emite en todo el estado es precisamente este último con 92,000 toneladas al año.

Registran incremento en enfermedades respiratorias

El mismo estudio refiere que al analizar los datos del periodo que va de 2000 a 2014 se registró un incremento en la mortalidad de habitantes por infecciones respiratorias en el estado, siendo el año 2008 donde se registró un mayor número de defunciones (14.5 defunciones por cada 100,000 menores de cinco años).

Además, dice que “las infecciones respiratorias agudas, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), son considerados como los padecimientos que más se relacionan con la contaminación atmosférica tanto en el área rural como en la urbana”.

A lo largo de los años que tienen en operación las instalaciones de la CFE en la entidad, diversos sectores de la sociedad colimense han manifestado su inconformidad con la contaminación que genera en la zona.

Incluso ha propiciado que legisladores hayan propuesto, en los congresos estatal y federal, puntos de acuerdo para pedir a las autoridades federales atiendan el asunto a fin de que disminuyan la contaminación de las instalaciones eléctricas.

En abril de 2016, la fracción legislativa del PAN en el Congreso del Estado demandó que la Central Termoeléctrica "General Manuel Álvarez Moreno", de Manzanillo, Colima, reduzca efectivamente sus emisiones nocivas para el medio ambiente.

En una propuesta de punto de acuerdo, los legisladores destacan que, en agosto del año 2013, el gobierno federal inauguró un proyecto de repotenciación para la central termoeléctrica, a fin de lograr el uso de gas natural en los hornos de esta instalación, y la reducción de sus emisiones contaminantes. Ese proceso, concluido en diciembre de 2014, requirió una inversión de 982 millones de dólares.

Sin embargo, reclaman que “de acuerdo con informes de la delegación local de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, a dos años y medio del procedimiento de repotenciación del complejo, éste ha vuelto a quemar combustóleo”. Y añaden: “Tal situación no sólo implica el desperdicio de una fuerte inversión en tecnología, sino el grave deterioro de la salud de los manzanillenses y un riesgo alto de afectación a la actividad económica del municipio.

Luego, en marzo de 2019, la diputada federal morenista Rosa María Mayardo Cabrera, propuso un punto de acuerdo para exhortar a diferentes dependencias federales para detener el daño ambiental de los vasos 1 y 2 de la Laguna de Cuyutlán y rehabilitarla por la construcción de un libramiento ferroviario.

Ahí refiere que la construcción de la termoeléctrica de Manzanillo, entre otros emprendimientos, ha significado “un brutal impacto ambiental en el ecosistema, alterando su equilibrio y exponiendo a la laguna a sufrir daños irreversibles”.

AMLO: la Central usa 95% gas

El 22 de diciembre pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó la central termoeléctrica de Manzanillo.

Ese día el gobernador, Ignacio Peralta le mencionó que, si bien se trata de una central eléctrica dual, mejor se usara gas para que contamine menos.

El mandatario colimense le expresó: “Hace muchos años se generaban aquí 1,900 megawatts con seis unidades, solamente combustóleo y este representaba una contaminación importante; afortunadamente esto se ha mejorado sustancialmente. Lo que le pedimos, señor presidente, es que el gas natural sea la constante en la generación eléctrica aquí en la Central Termoeléctrica de Manzanillo para que no afectemos la salud pública”.

En respuesta el presidente comento: “Me estaban comentando que sólo el 5% de los insumos o de la energía eléctrica se produce con combustóleo en esta central, sólo en 5%, 95% es gas y no hay contaminación, tenemos que seguir avanzando en ese propósito”.

El volumen de la pesca bajó

Pese a ello pescadores rivereños mantienen su exigencia de que las autoridades ambientales supervisen la generación de contaminantes, tanto a la atmosfera, como mediante la descarga de aguas generada por las instalaciones de la CFE en la zona.

María del Carmen Velasco Chávez, presidenta de la Federación de Sociedades Pesqueras de la Laguna de Cuyutlán en Manzanillo, denunció que el impacto a la pesca “es tremendo”.

Afirmó que, debido a que usan agua para enfriar sus turbinas y luego descargan agua caliente, mueren muchos ejemplares de varias especies de peces y mariscos.

Explicó que la termoeléctrica “jala el agua del vaso uno de la laguna de Cuyutlán, del canal y del mar con todo y larvas y huevecillos, los cuales mueren en ese proceso. Y ya cuando descargan el agua caliente al mar ya van muertos”.

Eso ha ocasionado una merma importante en la producción de la pesca durante los últimos años.

Concretamente señaló una reducción de la pesca de camarón en la laguna.

“Antes un pescador se daba el lujo de sacar 20 o 30 kilos diarios. Ahora no sacas ni un kilo, ¡a veces ni lo conoces!”.

Comentó que antes, en los efectos de luna, cuando llegaba al cuarto menguante, se llegaba a sacar más de 40 kilos por persona en dos horas.

“Antes, en cuanto anochecía, en cuestión de 40 minutos se venía en cada tarrayazo o redazo tres o cuatro kilos, porque llegaban en enjambre el camarón. Si te venías en la madrugada en cuatro o cinco horas podrías sacar hasta 100 kilos de camarón. Actualmente no sacas ni para conocer el camarón. Así de dramático está”, añadió.

Dijo que prácticamente se han extinguido en la zona especies de pesca como la piña, malacapa, el chihuilín, chococo, tecuatete y choro, que antes eran abundantes.

La dirigente recordó que hace unos tres años cuando autoridades aceptaron hacer un muestreo, “sacamos un camarón de como unos 30 tarrayasos. Se acabó y es el efecto que ha dejado la termoeléctrica”, recalcó.

Informó que, hasta antes de que iniciara operaciones la termoeléctrica, había en la región alrededor de 1,000 pescadores y ahora si son 300, son muchos, agrupados en 13 cooperativas o bien que trabajan por su cuenta, aunque solo hay alrededor de 40 permisionarios individuales.

Dijo que ahora la mayor preocupación es que se ha vuelto a trabajar con combustóleo “y luego sale el humo negro”.

Pero dice que la baja en la pesca es solo una parte del problema, el mayor problema es la enfermedad en las personas. Eso sin contar la afectación al mangle y las afectaciones a la agricultura, particularmente a la ciruela, almendro, limones y nopales.

Mientras eso sucede alrededor, las chimeneas de esa central eléctrica siguen lanzando al cielo gigantes de humo como en anafre, el anafre de Colima.

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