El Tratado entre México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) incrementaría hasta 7% el comercio entre los tres socios de Norteamérica desde su primer año de entrada en vigor, y lo duplicará en menos de una década, proyectó el sector empresarial mexicano.

Aunque para alcanzar ese reto Eugenio Salinas, integrante del Cuarto de Junto del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y Moisés Kalach, coordinador del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales (CCENI), advirtieron que se requiere que el gobierno ponga las condiciones propicias para generar confianza en los inversionistas, sobre todo cuando México salió de la lista del top 10 en la atracción de capitales extranjeros.

“La red de tratados de libre comercio nos deja en lugar privilegiado en el mundo, pero faltan cosas locales, que son certeza a la inversión, las políticas tienen que ser claras y de largo plazo, consistentes con el incentivo a la inversión, la seguridad jurídica se tiene que fortalecer y la seguridad pública”, acotó Kalach, que durante los tres años de las negociaciones del T-MEC acompañó al gobierno federal.

Insistió en que el T-MEC no es suficiente para que todas las inversiones vengan, pero sin duda “es una piedra angular de la confianza”.

El representante del Cuarto de Junto demandó al gobierno mexicano que se instalen grupos de trabajo sectoriales para definir el proceso de implementación del nuevo tratado. Como factor primordial, dijo Moisés Kalach, es urgente constituir el “grupo de fomento a la inversión”, y un segundo bloque que atienda el ecosistema laboral.

En conferencia de prensa conjunta, los representantes del sector empresarial en las negociaciones comerciales internacionales pidieron a la Secretaría de Economía cerrar filas para dar seguimiento a las modificaciones en las leyes de propiedad intelectual, sistema penal, anticorrupción, de comercio electrónico y sobre todo laboral, así como automotriz y del acero.

Como propuesta del sector privado, se tiene que crear un grupo especializado interdisciplinario entre gobierno, sector privado y demás actores para fomentar la inversión, refirió Kalach.

Es importante el grupo de implementación de la reforma laboral y todos los conceptos, mencionó. “El ecosistema laboral ha tenido un cambio brutal y la nueva ley laboral mexicana que es capturada en el T-MEC y tenemos un período de cuatro años para implementarla implica un gran esfuerzo, y nuestra propuesta es que haya un grupo especial para el seguimiento del ecosistema laboral en nuestro país, donde participen gobierno, empresarios, los sindicatos y trabajadores”, destacó el integrante del Cuarto de Junto.

Eugenio Salinas, también presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), afirmó que “el tratado no va a ser un ápice más de lo que es nuestra ley del 1 de mayo (ley laboral)”.

Después de que el Senado de México aprobó el T-MEC, se convierte en una ley por arriba de leyes mexicanas y abajo de la Constitución mexicana. Por ende, hay que hacer ajustes a esas leyes, como en el caso de la laboral, detalló Moisés Kalach.

Las propuestas del sector empresarial están enfocadas a que México “se convierta en un campeón de las inversiones”, por lo que ahora debemos dedicarnos a buscarlas. En este sentido, Eugenio Salinas dijo: “Se esperaba que este primer año, por efectos de la entrada en vigor pudiésemos crecer el comercio de 4 a 7% en la estimación”.

El representante del CCE complementó que México cuenta con grandes ventajas competitivas de facto, pues somos el único país que tiene logísticamente la frontera conectada con Estados Unidos, somos campeones de la manufactura y eso da las señales positivas

El coordinador de estrategia bilateral México-Estados Unidos del CCE apostó a que el comercio en América del Norte y la plataforma mexicana se va a duplicar. “Va a crecer 100% en un periodo de entre siete y ocho años. Es un estimado”.

Kalach y Salinas mencionaron que existe un factor externo a considerar, que es la espera de la negociación entre EU y China, donde México puede tomar un lugar preponderante para aprovechar sectores estratégicos. En el 2018 el comercio trilateral de los países de América del Norte ascendió a poco más de 1.2 billones de dólares, apenas 20% más que en el 2008, un año antes de la gran crisis económica global. En términos anuales, la variable creció 1.9% en promedio durante ese período.

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