Los supermercados —junto al Metro de Santiago— fueron el principal blanco de los disturbios y saqueos en medio del conflicto social que vive el país.

Las grandes cadenas como Walmart (matriz de Lider, Ekono y Acuenta), Cencosud (Jumbo y Santa Isabel) y SMU (Unimarc) están enfocadas en abrir los locales que no fueron afectados, y no hay tiempo aún para sacar cifras, se repite entre los ejecutivos.

Lo que está claro es que el daño es de gran magnitud. Según estimaciones extraoficiales, con base en cálculos preliminares de ejecutivos y ex altos gerentes de la industria, entre robos de productos e incendios, las pérdidas irían entre 450 millones a 500 millones de dólares. A esto se debe sumar el lucro cesante, que es lo que se dejará de vender en los establecimientos afectados o completamente dañados. Se estima que sólo el robo de mercadería que afectó a las grandes cadenas va en un rango entre 250 a 300 millones de dólares.

En situaciones de este tipo, la industria de los supermercados ha negociado con sus proveedores el costo de reposición.

En el caso de los supermercados destruidos por incendios, su costo de reposición dependerá del tamaño: para locales medianos, el valor va entre 3 millones a 4 millones de dólares, mientras que en el caso de salas más grandes, tipo hipermercado, el rango va entre 6 millones a 8 millones. A todos estos costos se deberán sumar las ventas que se dejarán de realizar mientras los supermercados afectados estén cerrados. En caso de que se logre un acuerdo con el seguro, éste sólo paga el equivalente a la utilidad, la que, sin considerar los gastos de administración central, va entre 10 a 15% de los ingresos de un supermercado cada 30 días.

Si bien las empresas tienen seguros, las pólizas incluyen una serie de cláusulas que limitan, como, por ejemplo, el pago por actos maliciosos o terroristas. Esto, explican las fuentes consultadas, es complicado de definir.

Los otros costos

Junto a los supermercados, el otro gran damnificado en el conflicto social que vive el país es el tren subterráneo de Santiago.

El presidente del directorio del Metro, Louis de Grange, estimó que los costos materiales podrían superar 300 millones de dólares, fuertemente marcados por los seis vagones atacados, tres de los cuales fueron totalmente incendiados. La cifra también incluye las estaciones quemadas. Las empresas que participan del Transantiago han sufrido el ataque a decenas de sus buses. Sólo el día viernes, cuando partió el conflicto, nueve máquinas terminaron totalmente calcinadas luego de ser incendiadas en la rotonda Grecia. La lista incluye además el incendio de varias municipalidades a lo largo del país, sucursales bancarias y de AFP, tiendas y bodegas de empresas dedicadas a la venta de materiales para la construcción, un consultorio de salud y las bodegas de la empresa Kayser.

Con todo, ya se estima que los costos materiales derivados del conflicto —según fuentes consultadas de distintas industrias— podrían superar ampliamente los 1,000 millones de dólares.

Se normaliza abastecimiento

De acuerdo con la Cámara de Comercio de Santiago, hasta ahora se contabilizan a nivel nacional al menos 677 locales comerciales afectados por saqueos, destrucción parcial y/o total, además de incendios. Los segmentos más dañados son supermercados y farmacias, servicentros, multitiendas, centros comerciales y minimarkets.

“Empresarios seremos parte de la solución”

La prioridad de la agenda debe ser el reencuentro: sector comercio

“Los empresarios estamos disponibles para ser parte de la solución y entendemos que es un país distinto. No vamos a volver al Chile del día jueves (de la semana pasada)”. Con estas palabras, el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, Alfonso Swett, explicó la postura del sector por el momento que vive el país, agregando que tendría un encuentro social con trabajadores, pymes y sociedad civil.

“En lo que nos quedamos cortos en el sector empresarial fue en orejas grandes”, dijo en Radio Duna. “Hacemos un mea culpa sobre la desconfianza que se ha generado y les pido ayuda para que cambiemos la pregunta del por qué por el cómo”, dijo.

Enfatizó que la prioridad en la agenda “es el reencuentro”, y que más que decirle al gobierno lo que tiene que hacer, dice que hay que adquirir “un compromiso bien profundo a dialogar, sin poner ningún tipo de cortapisas para ganar tiempo. El sector empresarial ha entendido que lo que tenemos que hacer es con mucha humildad, escuchar”.

“Hoy queremos escuchar, dialogar y vamos a tener que buscar soluciones. Tenemos la disposición social. Un crecimiento económico que no considera el crecimiento de las remuneraciones entonces es un crecimiento económico de corto plazo”. Al ser consultado sobre la demora en subir el sueldo mínimo, comentó que se debe al alza del trabajo informal, por cuenta propia. “Estamos llegando a 30% de informalidad y la mayor cantidad de gente con salarios extremadamente bajos proviene de la informalidad”, dijo.

Añadió que del total de la fuerza laboral de 9 millones de personas, el sector empresarial sólo representa 4 millones.

En medio de crisis, magnate anuncia aumento de salarios

El empresario y presidente de Quiñenco, Andrónico Luksic, anunció a través de Twitter que ninguno de los trabajadores del holding y sus empresas directas (Banco de Chile, CCU, Enex -Shell-, Vapores, SAAM) ganará menos de 500,000 pesos (704 dólares) a partir del 2020.

“Las crisis se resuelven con acciones concretas. Nosotros como Grupo daremos el primer paso”, escribió en Twitter.

Luksic además indicó que “cada chileno en su medida, en su campo de trabajo o en su desarrollo profesional, puede dar el primer paso”.

Ya el fin de semana, el presidente de Quiñenco había manifestado su sentir frente al conflicto social desatado en el país.

El gerente general de Tanner, Antonio Turner, se adelantó en un día a Luksic. El CEO de la compañía financiera informó a través de un correo electrónico enviado el lunes a los empleados de la firma que a partir de noviembre el ingreso mínimo será de 602,000 pesos  (828 dólares) y “esto se actualizará cada vez que se reajuste el sueldo mínimo”.

El ejecutivo indicó en la misiva que “la compleja situación que está atravesando Chile nos hace reflexionar sobre nuestro rol en esta sociedad. Entiendo las frustraciones que hoy se visibilizan, creo que todos podemos contribuir desde nuestra posición a la construcción del país que queremos”.

Es el caso del director ejecutivo de Crystal Lagoons, Cristián Lehuedé, quien respondió al tuit lanzado por Luksic, señalando que como empresa aceptan “el desafío y a partir del 1 de noviembre ningún trabajador de nuestra empresa ganará menos de 600,000 pesos (826 dólares)”, consignó.

La startup Comparaonline, que permite a usuarios verificar precios de seguros, créditos y otros productos como AFP y cuentas corrientes, también anunció que se sumará a la medida.

El cofundador de la firma, Sebastián Valin, indicó a través de su cuenta de Twitter que desde noviembre de este año “ningún miembro del equipo ganará menos de 617,437 pesos (850 dólares)”.