Argentina se ha convertido en un desafío económico-financiero para los operadores de servicios de telecomunicaciones. Los mexicanos David Martínez y Carlos Slim, que controlan las marcas Personal de Telecom Argentina y Claro de América Móvil, no están exentos de los aprietos por los que atraviesa aquella economía austral, cuya moneda pierde confianza entre los inversores y desfallece cada día en los mercados. 

Estos empresarios, a través de sus marcas locales, atienden un estimado de 38 millones de usuarios del segmento móvil, aunque también ofrecen Internet de banda ancha, telefonía fija y ya pueden vender video por suscripción vía el cable; y junto con el grupo español Telefónica, entre otros actores nacionales y extranjeros más, tienen comprometidos cientos de millones de dólares en Argentina para el despliegue de redes de comunicación de última generación y sus inversiones se anunciaron cuando la moneda local cotizaba entre los 18 y 20 pesos por dólar. 

Telecom Argentina y América Móvil han evitado hacer cualquier anuncio que haga referencia a un reacomodo de sus inversiones en ese país. Telefónica y el Grupo Clarín tampoco han confirmado de manera oficial una reducción o detención de planes, pero sí han dejado entrever que espaciarán el tiempo y el grado intensivo de esa inversión al despliegue de infraestructura y compra de frecuencias radioeléctricas, de cara al advenimiento de nuevas tecnologías como las redes de 5G, Internet de las cosas o la habilitación para entrar al negocio de la televisión satelital, largamente acariciado por los operadores móviles.

Telefónica había previsto inversiones para Movistar por 3,630 millones de dólares entre 2015 y el arranque de 2019; América Móvil perfilaba unos 420 millones de dólares anuales para Claro y Telecom Argentina comprometió 5,000 millones de dólares para Personal en el periodo 2018-2020, la cifra conocida más elevada de inversión y por ello es quien tiene más complicado reescribir sus planes financieros, aunque ya ha deslizado esas intenciones 

Todo el sector de telecomunicaciones tiene motivo para adecuar sus proyectos de inversión en Argentina ante una divisa local que se ubicó como la moneda más depreciada de 2018, con una pérdida de 50.5% de su valor, frente a la depreciación de 14.5% que en el mismo año sufrió el real del vecino Brasil.

El peso argentino no logra salir de una espiral de pérdidas, ya que el viernes se cambiaron 44.47 pesos por dólar estadounidense y el gobierno no ha desechado la idea de que la paridad cambiaria toque los 47 e incluso los 51 pesos por dólar en la peor de las jornadas. La depreciación de 18.10% que liga la divisa argentina en los primeros cinco meses de 2019 es indicativo de ello.

La moneda de Argentina vive una de sus peores épocas desde la crisis financiera de inicio del milenio, en 2001 y 2002. En Buenos Aires el año 2018 abrió con un dólar a la venta en 18.6145 pesos y se despidió con un tipo de cambio en 37.6530 pesos por dólar de Estados Unidos, lejos de los 44.4700 en los que el dólar cerró este viernes 3 de mayo de 2019.

“Las variables macroeconómicas se ha complicado y ello obliga a una revisión de las inversiones en ese país. Muy probablemente se aprecie una reducción del gasto de las personas en sus servicios y entonces los operadores tendrán que ser más eficientes con la gestión de los recursos (…) la depreciación, que se ha dado bastante rápido contra el dólar, pudiera afectar el despliegue de nuevas tecnologías como la 5G y entonces va a ser fundamental que las frecuencias radioeléctricas, por ejemplo, dejen de ser un elemento recaudador para el gobierno, pues, aunque ahora necesita recaudar dinero, transferir directamente esas inversiones a la economía puede generar empleos, desarrollo social y las arcas del Estado obtendrán mayores ventajas posteriormente”, plantea Gerardo Mantilla, analista en Artifex Consulting.

Por el lado de la empresa, AMX pretende comprar espectro radioeléctrico para mejorar la calidad de sus servicios y contar con una reserva en ese rubro ante las oportunidades que puedan surgir con la 5G, mientras que Telecom Argentina usa su dinero para crecer la cobertura 4G de Personal y reconvertir redes de cobre a redes de fibra óptica que potencialicen sus productos en zonas rentables donde ha decidido concentrar su negocio. Telefónica, a su vez, mantiene el interés de llevar a Movistar al mercado de valores local, el índice Merval.

Pero al Estado, en año electoral presidencial, le interesa más que la industria despliegue red móvil 4G a cuando menos el 93% de la población y que las cuentas de Internet en dependencias de gobierno, escuelas y hogares ronden los nueve millones de accesos con velocidades de conexión más allá de los 16 Mbps. La cuota sube a 90% de las poblaciones y carreteras nacionales, y a diez millones de accesos de Internet para 2020, de acuerdo con el portal especializado Telesemana.

En materia de espectro, el gobierno argentino abre la posibilidad de que la industria compre este año cinco bloques de frecuencias otorgados anteriormente a la estatal Arsat; son tres paquetes nacionales de espectro en las bandas de 700 MHz y de 1.7/2.1 GHz, y tres de carácter regional en la banda de 1.9 GHz. A ello se suma, recuerda Telesemana, que el Estado también planea que Telecom Argentina de David Martínez retorne 80 MHz de frecuencias por haber rebasado el umbral de tenencia espectral tras una fusión entre Telecom y Cablevisión del Grupo Clarín, pero que Telecom Argentina se decantaba porque la autoridad reguladora, el Enacom, ampliara mejor los topes de acumulación de espectro para todos los actores

La adquisición de espectro detonaría inversiones y recaudación para Argentina, sin embargo, el momento económico del país dista de ser el idóneo para que las empresas compren frecuencias o infraestructura y también planeen inversiones que se miden en dólares para dar cumplimiento a compromisos de cobertura de servicios, pero cuyos retornos vienen en una moneda que esfuma el poder adquisitivo de los consumidores argentinos.

Este año, el PIB de Argentina podría contraerse 1.3%, de acuerdo con proyecciones del banco central del país, el BCRA.

La inflación general, por su parte, se ubicó en 54.7% en la categoría interanual y en 11.8% en el acumulado enero-marzo. La inflación en el segmento de comunicaciones estuvo en 54.1% interanual y en 13.3% durante el primer trimestre del año.

Además de la abultada inflación y de la posibilidad de que la economía del país se contraiga este año, Argentina enfrenta un riesgo país de 1,000 puntos, traducido como un sobreprecio de 10% para cualquier crédito a entidades argentinas y que puede complicar que esa nación cumpla con los plazos de abono de los 57,000 millones de dólares prestados por el Fondo Monetario Internacional al gobierno de Mauricio Macri.

Macri, presidente elegido en 2015 y que buscaría la reelección en octubre próximo, enfrenta un rechazo general de 65.7% entre los argentinos y de 68.9% entre los argentinos jóvenes, una señal de que el presidente que intentó regresar a Argentina a los mercados internacionales desde 2016 no podría retener su cargo pasadas las elecciones presidenciales y entonces ello obligaría a una revisión de las inversiones para Argentina en tanto se conozca qué modelo económico gobernará al país en el próximo gobierno.

En lo que Argentina define su futuro cercano, Telefónica prevé que Movistar anunciará el 10 de mayo ingresos por 534 millones de euros en ese mercado y que habrá invertido 93 millones de euros durante el primer trimestre de 2019; en tanto, AMX ya reportó en ese periodo entradas por 462.59 millones de dólares, pero incluye las operaciones en Paraguay y Uruguay. Telecom Argentina sólo ha reportado hasta el 31 de diciembre de 2018. 

“Por mientras, la 5G no se vislumbra en el corto plazo, aunque todo puede cambiar en función de las decisiones que tome el gobierno argentino”, agrega Gerardo Mantilla, de Artifex Consulting. “Y la carrera electoral es otro punto clave que también va a tener un impacto en la economía de los argentinos”.