México sabe poco de los planes de Telefónica para su filial mexicana Movistar. La empresa tiene confirmada una inversión de 2,465 millones de dólares para Brasil este año y un total de 8,000 millones de dólares para el periodo 2018-2020, esto luego de compromisos de canje de multas por inversiones pactadas con el regulador brasileño.

Telefónica también cumple su promesa de llevar 3,630 millones de dólares entre 2015 y 2018 a Argentina, y al mismo tiempo busca la manera de llevar a bolsa a su filial británica O2, explora la venta de su marca en Alemania o se desprende del 40% de Telxius, su brazo de infraestructura.

Y anuncia la división de su negocio hispanoamericano en dos unidades geográficas, aunque en la parte norte quedan Colombia, Centroamérica, México y Venezuela, los cuatro mercados en los que Movistar tiene aprietos, motivo por el cual la cúpula de la empresa confirma en 2018 los análisis para la posible venta de los activos infravalorados, los no rentables o la búsqueda de capital con la oferta de paquetes accionarios de sus filiales latinoamericanas.

Colombia y México son los mercados que más suenan para una potencial desinversión de Telefónica. En el primer caso por la megamulta de 529.1 millones de dólares impuesta por el Estado colombiano en 2017 a Movistar por un tema de reversión de activos de hace veinte años. En el segundo, por un ambiente de mercado donde el preponderante Telcel y la irrupción de AT&T ha presionado los planes de Movistar.

México ha cambiado de imagen en los reportes financieros de Telefónica en los últimos diez años. En una década, Movistar creció un acumulado de 67.09% en su base de usuarios, pero cayó en 9.66% sus inversiones y en 52.02% su nivel de ARPU, el indicador que mide el consumo mensual promedio de servicios por usuario y su tasa de desconexión o churn también pasó del 2.4% en 2008 al 4.3% en 2017. Medido en pesos, Telefónica liga un aumento acumulado de 7.41% en los ingresos de su marca mexicana.

Por en euros, como reporta Telefónica a sus accionistas en España, sus ingresos arrojan una baja de 18.08%, su resultado operativo OIBDA desciende en 28.09%; en 31.54% sus inversiones y en 62.51% el ARPU de sus clientes.

Telefónica Movistar tiene una serie de retos distintos en México; entre los del tipo técnico y de mercado, principalmente. Está a contrarreloj por avanzar con su cobertura 4G y hacer el primer lanzamiento de una red propia con tecnología 4.5G; también en pensar en los refrendos de sus concesiones en la banda de 1.9 GHz que vencen este año, que según las definiciones de cada título en particular, debió haber iniciado esos procesos entre 2015 y 2016 o a más tardar en este 2018, independientemente de los montos económicos a pagar y sus plazos. También queda en duda si le corresponde a esta compañía ver por el futuro de las concesiones de AWS por PCS que intercambió con AT&T en 2015, cuando decidió no ir a la licitación de espectro móvil de ese año.

Mientras tanto, el competidor Telcel anunció este 14 de marzo el arranque de una red 4.5G en México, siguiendo así los pasos ya dados en 2017 por su filial Claro en Brasil, donde América Móvil está en un mano a mano con Telefónica y su marca Vivo por el mercado brasileño.

AT&T, por su parte, extiende su cobertura 4G y ha deslizado que su 4.5G estará listo en diciembre de este año. Altán Redes, por su parte, ha venido afirmando en las últimas semanas que la Red Compartida, el proyecto de servicios mayoristas móviles que llevará más conectividad a más mexicanos sobre el espectro de los 700 MHz, nacerá con tecnología 4.5G y lista para ser contratada por terceros operadores.

Hace diez años, Telefónica calificaba a México como el segundo mercado latinoamericano más importante para sus planes, según los reportes de esa época. Entonces Movistar había crecido 22.3% su base de clientes y su cuota de mercado llegaba a 19.5%, dice el reporte anual de 2008.

El año 2009 también fue interesante para la empresa y el 2010 significó un año positivo, aún con los coletazos de la crisis financiera internacional de un año antes.

Movistar tocó por primera vez la cuota de los 20 millones de mexicanos atendidos en el año del Bicentenario, creciendo 14.1% su base contra el dato de 2009 y había invertido entonces 26,380 millones de pesos, 1,580 millones de euros, en infraestructura y espectro en las bandas de 800 MHz, 1700 MHz y 1900 MHz.

Hacia 2011 la compañía informaba que sus inversiones en tecnología 3G le resultaba provechoso a su operación: “La apuesta por el rápido despliegue de la red 3G se refleja en la positiva evolución de los accesos de banda ancha móvil, que continúan acelerando su crecimiento y superan en 3 veces los accesos de 2010”. 

Con el año 2014 llegó el arranque en pleno de la reforma sectorial a la industria de las telecomunicaciones y radiodifusión. En ese periodo, Movistar recuperó cuota perdida de su ARPU, de 82 pesos éste se elevó a 114; también sus ingresos se elevaron a cerca de 29,100 millones de pesos, aproximadamente 2,000 millones de pesos más que en 2013.

Movistar reconoció entonces en sus estados financieros de 2014 que la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) había generado un nuevo marco competitivo para el mercado. “Cabe destacar la aplicación de tarifas asimétricas en la terminación de red móvil (principalmente desde el mes de agosto)”, que la industria bautizó como la “tarifa cero” y que a mitad de 2017 Telcel echaría abajo a través de un amparo.

Telefónica Movistar en enero de 2018 un aumento del 6% a los sus precios de sus planes de servicio.

“Movistar le va a meter 8,000 millones de dólares a Brasil y quiere vender su operación en Alemania, pero aún no ha anunciado nada para México. Si bien mejora ligeramente en pospago, es débil en el entorno competitivo que generan AT&T y América Móvil. Las redes de ambos son más robustas y de mejor calidad que las de Movistar, y ellos siguen dando los mismos servicios que hace diez años”, expone Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom Policy & Law. “Su fragilidad competitiva en México y la reestructuración internacional dejan en último lugar a su filial mexicana en cuanto los grandes cambios”.