El presidente Andrés Manuel López Obrador aseveró que no hay “mano negra” en el conflicto entre trabajadores de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, al tiempo que confió en que será un caso aislado al ser un problema entre sindicatos por el control del contrato de trabajo.

"Espero que lo de Dos Bocas sea algo aislado y pedirle a los dirigentes que ayuden y pedirle a los trabajadores que no se dejen manipular, que si quieren un dirigente para que les ayude estoy a las órdenes de ellos. Tengo la información de que se les está pagando lo justo y que tienen prestaciones y que esto es una disputa por el control del contrato”, mencionó desde Palacio Nacional.

El mandatario también desestimó que existan intereses políticos detrás de la protesta al interior de una de las obras emblemáticas de su gobierno.

“No creo que haya mano negra para parar la refinería porque no quieran en el extranjero que se produzcan las gasolinas en México, aunque no les gusta mucho”, dijo.

Asimismo, se ofreció a mediar en el conflicto en caso de que los trabajadores necesiten  un dirigente para que les ayude, “estoy a las órdenes de ellos”, expresó.

Finalmente, el mandatario descartó que este conflicto retrase la construcción de la obra, ello al asegurar que el 2 de julio del próximo año estará terminada la refinería, al tiempo que dio a conocer que llevará el nombre “Olmeca”, en honor a la cultura madre de esa región.

“Vamos a inaugurar la refinería el año próximo, de una vez para que tengan más información. La vamos a inaugurar el 2 de julio del año próximo y se va a llamar Olmeca, como homenaje a la cultura madre”, dijo.

Por otro lado, el grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados presentó un punto de acuerdo, por el que se exhorta a la Secretaria de Energía, Rocío Nahle para que revise las condiciones generales de trabajo y seguridad bajo las cuales prestan sus servicios los empleados de la empresa ICA FLOUR en las instalaciones de la refinería Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco.

maritza.perez@eleconomista.mx