Después de varios atrasos en su licitación, achicamiento de proyecto y de otros intentos más para llevarla a buen puerto, la Red Compartida ya es una realidad desde el 21 de marzo. Se trata de una red mayorista de servicios de telecomunicaciones creada a partir de una asociación público-privada (APP) en la que el operador Altán Redes invierte en infraestructura y despliega un plan de negocios que la haga atractiva para clientes como AT&T, Movistar o Telcel y otros de distintas industrias con necesidades de comunicación y acceso a Internet, en tanto que el Estado mexicano aporta frecuencias de espectro radioeléctrico que complete todo el plan.

Su nacimiento la ha convertido ya en un hito al dejar de ser sólo un proyecto -encendió su switch diez días antes de lo previsto-, para significar el logro en telecomunicaciones más importante del actual sexenio y con tecnología 4.5G, pues se prevé que en su mejor momento tendrá un alcance para llegar al 92.5% de la población mexicana, esto en 2024. La Red Compartida ya nació con una cobertura del 32% de la población y con capacidad de poder llegar a 36 millones de mexicanos y 29 de 111 Pueblos Mágicos a los que también difícilmente llegaban las señales celulares.

La existencia de esta red igualmente debiera mejorar y ampliar los servicios de telecomunicaciones en todo el país, así como disminuir los precios de éstos ante el hecho de que un nuevo competidor presiona la competencia en el mercado. 

Según el presidente Enrique Peña Nieto, con esta red México acaricia la posibilidad de ser el tercer país mejor conectado en el mundo, ya que habilitará la posibilidad real de llevar Internet y ampliar las redes móviles hacia aquellas regiones donde actualmente no llega ese servicio ni la telefonía celular. De acuerdo con el INEGI, todavía un 49% de los hogares del país no cuentan con un acceso directo a Internet, por lo que la Red Compartida, utilizada como proveedor de capacidad por un tercer operador que ofrezca un producto al consumidor final, ayudará a abatir la brecha digital.

La Red Compartida supone un operador nuevo en el mercado, lo que se traduce en que su controlante Altán Redes es una empresa que deberá hacer inversiones para mantenerse competitiva. Todo el proyecto tenía en su concepción original un costo de 10,000 millones de dólares, pero debido a retos económicos internos y ajenos al país, además con el fin de hacerlo más viable, se ajustó a un plan de 7,000 millones de dólares para una vida de 20 años. A la fecha Altán Redes lleva invertidos 8,100 millones de pesos y ha creado 900 empleos directos y otros 5,000 indirectos.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes, uno de las tres dependencias más involucradas con esta red -las otras son el Promtel y el IFT-, la explotación de la banda de los 700 MHz en este plan de negocios permite llegar más lejos con la cobertura de servicios y disminuir costos, a la vez que Altán Redes tiene la facilidad de contratar espacio en radiobases ya instaladas para colocar allí sus Atenas y así ir cumpliendo más rápidamente sus metas.

En estricto sentido, Altán Redes no es un cuarto operador móvil, como por ejemplo AT&T o Telcel, pues su naturaleza es ser un “carrier” mayorista, de carácter neutral y no discriminatorio al que los actuales operadores y los que vayan apareciendo en el mercado puedan contratarle capacidad

Lo que sí tiene Altán Redes con la Red Compartida es una red 4.5G y del tipo LTE-Pro, lo que hace de ésta una de las redes mejor evolucionadas en el mercado y a favor de los mexicanos para responder a conceptos como lo que será el Internet de las cosas; es decir, cuando los hombres se comuniquen con las máquinas y éstas con otras máquinas también.

Por ahora los operadores tradicionales de red y los operadores móviles virtuales (MVNOs) como Virgin Mobile serían los principales clientes de esta red, pero no se descarta que otras empresas de otros sectores o dependencias de gobierno puedan echar mano de ella y configurar productos de servicio para cumplir con sus metas de asistencia social o negocio.