La promesa de campaña del presidente Enrique Peña Nieto de configurar una red de servicios móviles que conecte a los mexicanos más desprotegidos y que además mejore las ofertas que ya reciben aquellos de las zonas urbanas correrá el riesgo de pasar a la historia como ya lo hicieron otros proyectos insignia del sexenio, si la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) define este jueves que la propuesta del Consorcio Altán incumple con los requisitos mínimos de inversión y de cobertura para desplegar la llamada Red Compartida.

En la carrera para construir esta red sobre el espectro de los 700 MHz y con el respaldo de un par de hilos de fibra óptica de la Comisión de Federal de Electricidad, más una inversión cercana a los 7,500 millones de dólares para levantar alrededor de 10,000 radiobases y otros elementos de infraestructura, se acercaron 39 interesados. Pero al final del proceso sólo llegó el Consorcio Altán, luego que la propuesta del grupo encabezado por Rivada Networks, el otro postor más competitivo, fue descalificada hace unos días.

Mañana, la SCT hará del conocimiento público a la oferta de cobertura y de inversión que Altán le haya presentado como su propuesta para hacerse ganador del proyecto, que conforme su mandato constitucional de construirse antes el 31 de diciembre del 2014 liga ya cerca de 24 meses de retraso.

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Si la oferta del Consorcio Altán cumple con el requisito de desplegar una red con cobertura de cuando menos el 85% del país, más el despliegue garantizado de una inversión sobre los 7,000 millones de dólares, entonces la SCT no tendrá pretexto para negarle el contrato de construcción, operación y actualización de esa red durante un plazo de 20 años, prorrogables a futuros periodos de concesión. La Red Compartida será una red mayorista que atenderá directamente a empresas del sector, no a los consumidores finales.

Pero puede ocurrir que la Secretaría de Comunicaciones resuelva que el plan de Altán no cumple con los parámetros establecidos en las bases del concurso de licitación y entonces proceda a declarar desierto todo el proceso, lo que abriría una serie de escenarios jurídicos que complicarían más la vida de la Red Compartida.

El escenario probable y el que muchos esperan, es que Altán gane. Pero si la SCT decide que la propuesta de Altán no es válida ni solvente, entonces declarará desierta la licitación y posteriormente puede ocurrir que Altán se inconforme, que presente un juicio contra el fallo y entonces sí, se acabó la Red Compartida para el 2018 , comentó Irene Levy, abogada especializada en telecomunicaciones y fundadora de la organización civil Observatel.

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Entre las promesas de campaña del presidente Peña Nieto y como parte medular de su reforma estructural de telecomunicaciones y de radiodifusión, se concibió la construcción de una red que proveyera servicios móviles a través de las frecuencias en la banda de los 700 MHz que se liberaran vía el apagón analógico y que también utilizaría infraestructura de fibra óptica de la CFE.

La promesa aún en pie del gobierno federal es que esta red entre en operación a más tardar el jueves 1 de marzo del 2018.

La intención de la red es crear un ambiente más propicio para la competencia en el mercado móvil y servir además como un contrapeso a la red celular de América Móvil, por estos días la de mayor extensión, por ejemplo, en cuanto la base de radiobases instaladas: cerca de 13,000 que esa compañía ha venido instalando vía su spin off identificada como Telesites, contra cerca de 10,000 que llegue a operar la Red Compartida en su mejor momento.

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El gobierno concibe que la existencia de la Red Compartida generará una mayor oferta de infraestructura para las empresas del sector, lo que se traducirá en precios más competitivos para ellos y a su vez en mejores tarifas, cobertura y calidad de servicios para los consumidores finales.

La Red Compartida ya ha sufrido más de un ajuste en su plan de construcción. En mayo de 2015, la Secretaría de Comunicaciones redefinió la potencia de su cobertura de casi 20,000 a 12,000 radiobases y de 10,000 millones de dólares a entre 7,000 y 7,500 millones como la cifra de inversión y con un despliegue de diez años para el consorcio que logre hacerse con este contrato.

Este ajuste fue criticado por analistas y actores de la industria. Algunos solicitaron una redefinición del proyecto con modificaciones en la reforma constitucional que pudieran hacerlo más viable y atractivo para los inversionistas ante un ambiente económico-financiero nada halagüeños, que además es presionado por el factor tiempo.

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La SCT también debe barajar que si declara desierta la licitación y entonces el Consorcio Altán decide interponer un juicio de nulidad contra el fallo, enfrentará dos procesos legales, pues el que Rivada Networks presentó contra su descalificación seguirá su curso a partir de este jueves.

Ya no hay tiempo. Rivada ya no logró la suspensión. Es inminente que la SCT dará el fallo y con eso definirá el futuro (de la Red Compartida) , platicó Agustín Ramírez, jurista especializado en telecomunicaciones del despacho Ouraboros. La SCT puede validar la cobertura y la inversión que haya prometido Altán o puede declarar desierto su proceso y si es así, Altán puede presentar un juicio de nulidad contra el fallo en el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, y entonces los tiempos ya no darán; difícilmente veremos esa red (en 2018) .

De acuerdo con los expertos, este jueves puede ocurrir más de un escenario posible para el futuro de la Red Compartida:

  • Que la SCT haga válida y solvente la oferta de Altán y lo declare ganador.
  • Que la oferta de Altán no sea válida y/o solvente y entonces la SCT declare desierta la licitación.
  • Que el Consorcio Altán decida retirarse del proceso y la SCT ejecute su garantía de seriedad por 1,000 millones de pesos.
  • Que la SCT cancele el proceso por advertir un riesgo contra la seguridad nacional.

Si la Secretaría de Comunicaciones declara desierta la licitación, es de esperarse que Altán se inconforme, añadieron los entrevistados.

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Es una posibilidad lejana, pero incluso la SCT puede cancelar el proceso por considerar que existe un riesgo contra el Estado. Pero se esperaría que si Altán cumple con la solvencia y la cobertura, sea entonces declarado ganador. La SCT debe pensar que un desechamiento de esa propuesta sin más, la enfrentaría a dos procesos y tendría que contender en los dos casos y además, le estaría dando a Rivada Networks los elementos para reforzar su argumento de que hubo vicios de proceso en su descalificación y por tanto también solicite un juicio de nulidad contra el fallo, lo que al final retrasaría la red , expuso Agustín Ramírez, de Ouraboros.

Son esos los escenarios más posibles, que defina si Altán presentó una oferta válida y solvente o no y si lo hizo, se le declare ganadora , refirió Irene Levy, de Observatel. Si se declara desierto, el proyecto, políticamente, habrá muerto. La SCT tiene el mandato de hacerlo, pero seguramente el Legislativo hará algún cambio y con justo conocimiento. Al final, ya no veremos red en el gobierno de Peña Nieto .

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nicolas.lucas@eleconomista.mx

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