La reforma que aprobó el Congreso de la Unión sobre teletrabajo -aún sin publicarse en el Diario Oficial de la Federación- está llena de “buenas intenciones, pero tiene muchos fallos legislativos”, apuntó el magistrado en materia de trabajo, Héctor Mercado.

La nueva ley, aprobada el pasado 9 de diciembre, contempla: contratos por escrito, que sea reversible, especificar los insumos de trabajo con el costo mensual por los servicios de internet, luz que el patrón debe asumir e incluso el patrón debe tener claro que debe proporcionar, instalar y dar mantenimiento a los equipos (cómputo) necesarios, sillas, impresoras, y respetar el derecho a desconectarse.

No obstante, expuso el magistrado, “me parece que esto va a requerir a la brevedad posible una reflexión profunda sobre el teletrabajo, que sin abandonar las reflexiones que contiene esto, complete lo que a mi juicio y otras cosas un proyecto más integral  y armónico; porque evidentemente tiene fallas de técnica legislativas fuertes; sin embargo, entiendo su lectura y los buenos propósitos”, comentó. Agregó que “lamentable es que está sin técnica legislativa, por llamarlo de alguna manera, creo que quedó sin mencionarse los efectos del teletrabajo en el mundo del derecho colectivo”.

Por su parte, el coordinador del Observatorio Laboral para la Reforma Laboral, Alfonso Bouzas, comentó que es bueno que se haya hecho una primera versión guiados por la pandemia. Ambos especialistas consideran que es fundamental poner énfasis en la gran necesidad de delimitar el teletrabajo y legislar las plataformas que han permitido el autoempleo, pues incluso en esta ley aprobada se llegan a confundir.

El magistrado Mercado añadió que en la legislación tal y como está “el patrón no está perfectamente ubicado, se parte de la idea de que el patrón es el que quiere el teletrabajo, yo creo que si algo que nos enseñó la pandemia es que hay mucho teletrabajo que se hizo a partir de las empresas porque no había otra alternativa. Una cuestión que tiene que reglamentarse es ¿qué pasa cuando la empresa se ve obligada a utilizar teletrabajo para seguir funcionando?”.

Cabe destacar que datos del Centro de Estudios del Empleo Formal (CEEF) 4 de cada 10 empresas ofrecían una alternativa de teletrabajo, lo cual se incrementó a 8 de cada 10 a partir de la pandemia.

pilar.martinez@eleconomista.mx