En un contexto en el que se podría recuperar el empleo juvenil en más de una década, tal y como lo prevé la OCDE, ya que así fue el comportamiento en la crisis de 2008-2009, los jóvenes tienen que centrar su desarrollo en habilidades blandas y capacitación permanente que les permita incursionar en el mercado de trabajo.

Sarah Kups, de la dirección de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la OCDE, expuso que lo más previsible es que los efectos de la pandemia sean perdurables en sectores que normalmente son los más afectados, como es el caso de los jóvenes.

“Podemos constatar que durante la crisis de la Covid-19 la tasa de desempleo ha aumentado en muchos países, en México ha sido menos marcado; pero el impacto en los jóvenes ha sido mayor, incluso más persistente”, destacó.

En el marco del 2º Foro de empleabilidad “Retos y Desafíos tras la pandemia”, la especialista de la OCDE señaló que a menudo el empleo de los jóvenes se realiza en sectores que fueron muy afectados por la pandemia como el alojamiento, servicio de alimentación y comercio minorista; “como resultado las tasas de desempleo juvenil aumentaron en toda la OCDE y la promedio alcanzó de 16.6% de jóvenes de 15 a 29 años, casi el doble a la tasa que había previo a la pandemia”.

Incluso, dijo hay 3 millones más de jóvenes que no estudian, ni trabajan; como consecuencia del confinamiento y cierre de empresas por la pandemia.

Los países deben esforzarse más, dijo, y prestar apoyo a los trabajadores que puedan verse desplazados y recuperar sus ocupaciones originales.

Gerson Martínez, de la OIT, resaltó que una quinta parte de los jóvenes se consideraban ninis, lo que significaba que no recibieron educación o cuentan con experiencia laboral; “es preocupante que las condiciones de trabajo, pueden tener efectos perjudiciales de largo plazo”.

En este nuevo contexto se debe tener en cuenta la brecha digital entre generaciones y regiones en el mundo, “los países en desarrollo tienen menos acceso a la tecnología y eso puede llevarlos a un trabajo precario”.

En su turno, Emma Rosa Tenorio, de la STPS, habló de las tendencias que el mercado mundial ve como el desafío en la automatización de los servicios, en hacer más ágiles nuestros esquemas de trabajo, y en cómo incorporar a la población a un empleo.

“El desarrollo de las habilidades socioemocionales son la clave para incorporarse al mercado laboral, esto porque puedes ser expertos técnicos, pero si no tenemos la facultad para comunicar y desarrollar proyectos, será complicado insertarnos a estas necesidades del mercado laboral”, destacó.

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