México sustituirá productos (manzanas, puerco, aceros, uvas, otros alimentos) procedentes de Estados Unidos que contengan aranceles de hasta 25% —según sea el caso—, para adquirirlos en otros mercados como Latinoamérica, Europa y Asia Pacífico, a fin de disminuir o eliminar los efectos de posibles incrementos en precios para el consumidor y el productor mexicano, afirmó Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), luego de una reunión con los secretarios de Economía y Relaciones Exteriores.

Una vez que nuestro país reaccionó con la aplicación de impuestos a diversos productos provenientes de Estados Unidos, ante la política arancelaria de Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio originarios de México, Canadá y la Unión Europea, el mensaje del gobierno mexicano y el sector empresarial es que se seguirá haciendo el esfuerzo por mantener la negociación del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero no se dejará de responder a las agresiones.

En entrevista, el líder del CCE informó que el acuerdo entre el gobierno mexicano y la Iniciativa Privada es que “hemos aprobado que México sea firme en la respuesta, pero al mismo tiempo firme de no levantarse de la mesa, sino continuar en el diálogo y en la buena disposición como se ha hecho hasta ahora”.

Abundó que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ofreció reuniones por sectores productivos, para resolver las posibles afectaciones, a través de sustituir y promover la diversificación de mercados, en donde habrá caminos de apoyo y de crecimiento en todas las áreas de la economía. Al reprobar el argumento de que las importaciones mexicanas de aluminio atentan contra la seguridad nacional de Estados Unidos, Ramón Beltrán Arellano, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Aluminio, respondió que nuestro país no es productor del metal, pero sí fabrica productos como latas para refrescos y cervezas, ventanas y puertas, rines y motores de autos, escaleras y otros 150 artículos que se producen con insumos de Estados Unidos.

Por separado, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero informó que los aranceles establecidos por EU tendrán un impacto por 2,000 millones de dólares anuales para el sector, lo que resulta contraproducente porque los americanos tienen un superávit con México de 3,600 millones de dólares, lo cual muestra que las medidas espejo afectarán más que beneficiar a la industria de Estados Unidos.

Al ser una región totalmente integrada, donde 76% de las exportaciones del acero de Estados Unidos se envía a México y Canadá, y cuyo sector también fue considerado para que el gobierno mexicano aplicara impuestos. En este sentido, la International Chamber of Commerce México lamentó que “en una guerra comercial, no hay ganadores”. “Esta aplicación de aranceles será en detrimento de sectores clave de los tres países, afectando a sus cadenas de valor, a sus trabajadores y especialmente a los consumidores de las naciones”, dijo.

Organismos empresariales como Coparmex, Concamin y Canacintra respaldaron las represalias del gobierno de Enrique Peña en contra de las acciones comerciales de Trump.