El riesgo de que Estados Unidos y Canadá presionen a México para que eleve los salarios manufactureros dentro de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no se ha disipado, afirmó Rodrigo Alpízar, expresidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra).

“Si bien dicen que no se va a tocar el tema, hace dos semanas se platicó con un representante de Canadá y no pudo confirmar si estará fuera de negociación. Así que no está descartado y en cualquier punto puede servir de distracción o para presionar”, dijo el empresario, quien acudió a la sexta ronda de renegociación del TLCAN, celebrada en Montreal, hace dos semanas.

El hecho de pretender homologar los salarios “es un tema de doble moral”, acusó Alpízar, cuando Estados Unidos y Canadá se han beneficiado de los salarios más bajos en México al lograr mejorar su competitividad industrial frente a otras regiones.

Destacó que en México ya se inició con un proceso de recuperación salarial, con incrementos arriba de 10% al salario mínimo, pero también se debe trabajar en otros temas relacionados con la productividad.

Agregó que hay un proceso de cambio importante con la era de la tecnología y cerca de 3 millones de procesos serán modificados, lo que obliga a capacitar al talento para ocupar los nuevos espacios.

“Las nuevas tendencias en la automatización, el internet de las cosas son una gran noticia que nos lleva a ver cómo elevar la producción. Está también la enorme revolución tecnológica, muchos de los sectores ya podemos ubicar a cuánto va a llegar el sector de manufactura”, expresó.

En su exposición en el primer foro Impacto del Tratado de Libre Comercio en el Capital Humano en México, que organizó El Economista y GINgroup, expuso que “va muy avanzado en las mesas de trabajo, lo referente a mejores esquemas laborales y a que exista una visa NAFTA”.

Detalló que hay acuerdos para establecer una visa especial a fin de que los trabajadores que vayan a cualquiera de los tres países puedan hacerlo en esquemas que van de ocho semanas o hasta 32 meses, con un impacto también en el salario.

“Sabemos que va a seguir todavía la séptima y octava ronda, poniendo mano y con mucha presión en varios aspectos; entre ellos el tema del contenido nacional que es particularmente inaceptable así como en el tema agrícola”, agregó.

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