En México sólo 1 millón 327,484 trabajadores tienen ingresos superiores a cinco salarios mínimos diarios (21,255 pesos por mes) y de este pequeño mundo de trabajadores con los mejores ingresos sólo 29% son mujeres, el 71% restante son hombres. 

La brecha de género es una de las problemáticas laborales más persistentes en el mercado nacional: las mujeres ganan menos, son discriminadas con mayor frecuencia, tienen trabajos de alta vulnerabilidad y encuentran más obstáculos para llegar a los puestos de dirección o liderazgo. 

Al corte de agosto del 2021, se registró que en términos absolutos son sólo 388,193 las mujeres con un trabajo que les da ingresos superiores a los 21,255 pesos mensuales, lo que representa apenas el 2% del total de la población femenina que trabaja, de acuerdo con cifras de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) del Inegi. 

La igualdad de género está lejos de alcanzarse en el rango de empleos con las mejores remuneraciones y la mayoría de mujeres que trabajan tienen remuneraciones que como máximo alcanzan el salario mínimo diario. 

El 38% de las mujeres ocupadas se ubicaron en rangos de ingresos que van desde cero hasta un salario mínimo diario; en otras palabras: 4 de cada 10 trabajadoras gana menos de 4,252 pesos al mes. 

Esta situación implica que este 38% de las mujeres que trabajan estaría apenas en los límites o tendría problemas para adquirir la canasta básica, que al corte de agosto del 2021 registró un costo de 3,776 pesos en regiones urbanas, de acuerdo con cifras del Coneval.

En el análisis por género estas cifras son importantes debido a que, si se analizan los rangos de ingreso para los hombres se encuentra que el 27% de estos trabajadores se encuentran en esta situación (con ingresos inferiores a 4,252 pesos al mes).

Estas cifras reflejan que si bien, el nivel de hombres con vulnerabilidad de ingresos laborales es muy grande, es significativamente menor que en las mujeres: la diferencia es de 11 puntos porcentuales.

El trabajo doméstico

Las brechas salariales o la poca representación femenina en los empleos de dirección no son las únicas problemáticas que producen alta vulnerabilidad laboral. Otra de las desigualdades se presenta en el trabajo del hogar y los cuidados, así cuando es remunerado como cuando se lleva a cabo en la propia vivienda sin pago. 

Las mujeres representan el 88% del total de los empleados del hogar, una de las ocupaciones más precarias en este país, la mayoría no tiene contratos, prestaciones, seguridad social, acceso a instituciones de salud y en muchos casos ni siquiera jornadas establecidas de trabajo. 

De acuerdo con las cifras de la ENOE al corte de agosto del 2021, en México hay 1 millón 893,656 mujeres ocupadas en esta actividad, que fue también una de las más golpeadas por la pandemia Covid-19

Adicionalmente estas cifras reflejaron que a pesar de que el mercado laboral ya ha recuperado parte de los empleos que se perdieron por la crisis, en el mundo del trabajo remunerado en hogares la recuperación ha sido mucho más compleja.

En agosto del 2019, antes de la pandemia, había 2 millones 149,088 trabajadoras en este sector, lo que implica que en comparación con los niveles actuales son 390,183 las trabajadoras que podrían estar en condición de desempleo o haber salido de la población económicamente activa.