Las autoridades sanitarias, preocupadas por un repunte de la pandemia de coronavirus y un aumento de movilidad entre la población más joven del país, han puesto la mira de nuevo en algunas de las medidas más drásticas para prevenir la propagación del Covid-19: la cancelación de actividades sociales masivas y el cierre total o parcial de centros nocturnos. Y en consecuencia, las operaciones y los ingresos de la industria se han visto muy mermados y han puesto en riesgo miles de empleos.

México superó el jueves 19 de noviembre la marca de las 100,000 muertes por Covid-19 y varios estados experimentan un fuerte aumento de hospitalizaciones, como consecuencia de la nueva ola de casos de contagios. En el Valle de México se concentra la mayor parte de los rebrotes y los decesos y, aunque se ha intensificado la aplicación de pruebas para detección de enfermos de coronavirus, la pandemia vuelve a golpear con fuerza.

La industria de eventos quiere operar

Si bien la industria de los eventos sociales, el esparcimiento y el entretenimiento no es la única que ha sido golpeada económica y laboralmente por la pandemia, sí ha sido una de las más castigadas en términos de reactivación. Dada su condición, no es considerada como fundamental ni prioritaria en el proceso de reapertura gradual de la “nueva normalidad”.

En el análisis por subsectores, los restaurantes, hoteles y otros servicios de alimentos o bebidas han podido operar bajo los protocolos sanitarios y con condiciones de aforo y horario. Sin embargo, el sector de organización de reuniones presenciales masivas como congresos, conferencias, eventos sociales y celebraciones especiales continúa en la búsqueda del permiso de las autoridades para operar. Las pequeñas y medianas empresas de este ramo quebraron o están a punto de hacerlo; dejando miles de trabajadores sin ingresos.

 

De acuerdo con cifras de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) del Inegi, en el primer trimestre del 2020 (de enero a marzo), antes de la llegada del Covid-19, había 4 millones 433,200 mexicanos trabajando en restaurantes, bares, clubs nocturnos y hoteles; para el tercer trimestre (de julio a septiembre) la población ocupada en esos sectores se redujo a 3 millones 322,572, lo que implicó una contracción de 25%.

En el sector de los servicios culturales, deportivos, de espectáculos, esparcimiento y de recreación, la población ocupada se redujo a casi la mitad, pasando de 476,937 a 263,343 trabajadores al 30 de septiembre de 2020.

Ante la crisis económica que enfrenta el país, y este sector de los eventos, representantes de asociaciones de la industria de organización de eventos han insistido a las autoridades en que se les permita comenzar a operar o que destinen incentivos para la industria. Informaron que en el Valle de México la paralización de los salones de fiestas y jardines ha provocado pérdidas de ingresos cercanas a 1,500 millones de pesos, que se reflejan en la desaparición del 30% de las ocupaciones que generan.

 

Fuerte alza de contagios y hospitalizaciones

Durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre se observó una estabilidad e incluso una reducción en el total de hospitalizaciones de pacientes con Covid-19, contagios y decesos. Las medidas sanitarias y restricciones a la movilidad comenzaron a relajarse gradualmente alrededor del país mediante el esquema del Semáforo Epidemiológico.

Pese a la tendencia decreciente en la propagación del virus, a partir de octubre se identificó un incremento importante de la ocupación hospitalaria y en la tasa de positividad en siete estados: Aguascalientes, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Querétaro, Zacatecas y Durango, que superaron el primer pico de contagios y que, nuevamente, muestran un incremento importante.

En la Ciudad de México se anunciaron nuevas restricciones a la movilidad y a algunas actividades. Al corte del 19 de noviembre se registraron 4,596 camas ocupadas por pacientes de Covid-19, sólo en esta última semana arribaron a los hospitales 349 pacientes; este número es la cifra récord de ocupación de camas reigstrado desde que inició la pandemia. Hasta este corte, en la capital se registran 183,253 casos acumulados, 11,087 activos y 16,677 defunciones.

Operación irregular

En el caso particular de México se ha observado un incremento también durante los meses de septiembre y octubre en las llamadas de emergencia que reportan fiestas, eventos sociales, que no sólo no están permitidas sino que, además no siguen los protocolos sanitarios. En las 16 alcaldías de la capital, de enero a octubre, se registraron 11,602 quejas por reuniones sociales, de acuerdo con cifras del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México; cifra que se ha crecido hasta a tres dígitos durante la emergencia sanitaria.

Las alcaldías que presentan mayor incidencia de reportes por fiestas o eventos durante la pandemia son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc y Coyoacán. Los reportes efectuados ante las líneas de atención 911 y 089 denuncias desde encuentros privados de más de 15 personas hasta eventos sociales masivos con servicios de alimentos, luz y sonido.

Adicional a las reuniones dentro de los hogares, también se ha multado y clausurado a centros nocturnos o bares que operan sin los protocolos sanitarios, fuera de horarios permitidos, sin permisos correspondientes o que se hacen pasar por restaurantes; que fundamentalmente son frecuentados por la población más joven. En las colonias Roma, Condesa y Polanco, se han clausurado la mayoría de los establecimientos. De acuerdo con reportes del Invea (Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México) al corte del 14 de noviembre del 2020 se realizaron 290 suspensiones de actividades en establecimientos por incumplimiento de normas.

Llaman a los jóvenes a ser resilientes

A finales de julio, cuando empezaron los rebrotes de Covid-19 en Europa y Asia, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que la fuerte reincidencia de contagios y muertes se explica porque “los jóvenes bajaron la guardia”. La asistencia masiva a lugares públicos o eventos sociales privados de los jóvenes podría explicarse a su vez por la creencia de que no son población vulnerable o tiene bajas probabilidades de desarrollar una enfermedad grave; ante eso el titular de la OMS enfatizó que “los jóvenes no son invencibles ante la Covid-19 y deben tomar las mismas precauciones que el resto de la población para protegerse y proteger a los demás”.

Al límite del color naranja en el Semáforo Epidemiológico, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, a través de sus redes sociales, llama a los jóvenes a contener las reuniones y eventos sociales, y en general a la población a cooperar para relajar la curva creciente de hospitalizaciones, siguiendo las medidas de prevención y los protocolos sanitarios.

ana.garcia@eleconomista.mx