Hacia el cierre del 2019, se confirmó que la inversión fue el componente más débil de la demanda agregada en México. En octubre, la inversión fija bruta del país hiló nueve meses de caídas interanuales, con un descenso de 8.7%, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para un décimo mes, se trató del peor tropiezo desde el 2009 cuando la variable descendió 11.6 por ciento.

En términos desagregados, todos los componentes de la inversión tuvieron contracciones, pero en esta ocasión fue el rubro de maquinaria y equipo el de peor desempeño, al hundirse 9.5%, mientras que el renglón de construcción tuvo un descalabro de 8 por ciento.

A nivel de subcomponentes, las ramas de transporte fueron las más golpeadas, tanto la nacional como la importada. Así, la compra de maquinaria de traslado de origen nacional fue 6.7% menor a la de octubre del 2018, mientras que la de origen importado se contrajo nada menos que 21.8 por ciento.

La caída de la inversión fija en el país fue más pronunciada que lo anticipado. Casas de analistas, como Banorte, esperaban un descenso de 7.6%, mientras que el consenso apuntaba a un retroceso de 8 por ciento.

“En nuestra opinión, el reporte de hoy (ayer) confirma claramente que la inversión sigue siendo el componente más débil de la demanda agregada”, refirió Banorte en un reporte sobre el indicador difundido.

Uno de los factores detrás de la debilidad de la inversión es la baja en el gasto de inversión del sector público, lo que es visible con los datos del subejercicio en el presupuesto de obra pública, que a noviembre del año pasado rondaba en 65%, siendo Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad de los más atrasados en el gasto de su presupuesto de obras.

“Creemos que (la caída en la inversión) puede obedecer más al tema de incertidumbre y hay otros elementos como la lenta aplicación del gasto público, sobre todo el gasto en capital”, explicó Alejandro Saldaña, economista en jefe del grupo financiero Ve por Más.

Durante los primeros 10 meses del año, la inversión fija bruta arrastró una caída de 5.2%, la más pronunciada desde el 2009 (año de recesión económica), cuando se contrajo 12.6 por ciento. A su vez, para un primer año de sexenio, se trata del peor dato desde el 2001, el primer año del expresidente Vicente Fox, cuando la inversión cayó 7.7 por ciento.

En el futuro, la variable podría mejorar, pero muy ligeramente, pues aún sigue afectada todavía por la incertidumbre que hay sobre una política económica más proactiva en el fomento de la inversión. No obstante, la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría ser un respiro en términos de certidumbre para sectores de bienes exportables.

“Sobre todo en la inversión en algunos sectores dedicados a la manufactura de exportación, esto podría dar un poco más de certeza comercial a nivel región”, opinó Alejandro Saldaña.

Por su parte, Banorte señaló: “observamos algunos eventos positivos hacia el cierre del año, que si bien es poco probable que hayan impactado en la actividad en el 2019, aluden a un escenario más favorable para este año. Entre ellos, destacamos: 1) el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China que creemos detendrá un escalamiento adicional de las tensiones entre ambos países; 2) los renovados esfuerzos para aprobar el T-MEC, y 3) la primera fase del plan de infraestructura del sector privado anunciado en noviembre, que podría beneficiar a la inversión fija tan pronto como a principios del 2020”.

En cambio, de prolongarse la mala racha en la inversión, un riesgo es que se contaminen las expectativas económicas, lo cual minará los fundamentos del crecimiento de la economía en el mediano plazo.

“Este mal desempeño de la inversión explica en buena medida el mal paso de la economía en el último año, pero podría comenzar a afectar también el crecimiento potencial a futuro si no revierte su tendencia”, explicó Intercam en otro reporte.

estephanie.suarez@eleconomista.mx