Una vez que Estados Unidos imponga el arancel a los aceros mexicanos, México debe proceder a aplicar represalias directamente sobre la industria siderúrgica estadounidense que posee un superávit comercial de 3,600 millones de dólares, pugnó la industria nacional.

A decir del presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero (Canacero), Guillermo Vogel, esta medida espejo obligará a que se busque un acuerdo de inmediato porque, de lo contrario, Estados Unidos se estaría dando un “balazo en el pie”.

“México debe tomar acciones recíprocas en el acero. de no hacerlo, sería validar (a EU) un proceso en donde ellos se quedan con todos los beneficios y la industria mexicana saldría fuertemente afectada”, expresó.

Con una limitación de flujos comerciales, la industria estadounidense saldría afectada al igual que México, porque se ha trabajado de manera regional en sectores como el automotriz, aeronáutico, eléctrico y habría disrupción en las cadenas productivas de ambos.

La Canacero mencionó que la industria mexicana se surte de acero nacional, otro tanto de acero importado de Asia (considerado como fierro barato) y la industria automotriz y quizá la aeronáutica de acero estadounidense, consumo que ha aumentado debido al boom de México como productor.

La industria reconoce que la política de aranceles de manera recíproca México-EU no sólo impactará en el acero, sino en un sinnúmero de sectores que utilizan este producto como insumo, como la automotriz que adquiere el mayor porcentaje de acero especial originario del vecino del norte.

A decir de la Canacero, la Secretaría de Economía también debe abordar el tema de las importaciones asiáticas, porque Estados Unidos al frenar 35 millones de toneladas de acero de origen asiático, éstas buscarán acomodarse en cualquier país, siendo México y Canadá los más cercanos.

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