El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) registró durante el año pasado 449,664 operaciones, lo que representó un incremento de 0.3% respecto al 2016, con lo que alcanzó ya su máximo nivel y mantendrá ese ritmo hasta el día que deje de funcionar, aseguró su director Alexandro Argudín.

“Técnicamente ya no hay posibilidad de crecer en número de operaciones (en el 2016 tuvo un aumento de 5%; es decir, 21,389 despegues o aterrizajes más que el año previo). Ha seguido creciendo en pasajeros por cuestiones de sustitución de flota y aumento de factores de ocupación, que ya llegó a 92%, pero también se acerca a su límite”, dijo a El Economista.

Además, se elaboró un estudio para ver las opciones de crecimiento, pero las medidas recomendadas viables, luego de los análisis costo-beneficio y tiempo de implementación, no justifican las inversiones requeridas.

Recordó que luego de las dos declaratorias de saturación que hizo la Dirección General de Aeronáutica Civil en el 2013 y el 2014 se implementaron diversas medidas para mantener 61 operaciones por hora, 58 de ellas con vuelos comerciales y el resto por aviación federal.

El proceso de poner orden que se siguió en la terminal incluyó el retiro de cerca de 19,000 slots (espacios de despegue y aterrizaje) el año pasado a aerolíneas que no cumplieron con los horarios establecidos y la cancelación de vuelos que no tenían slot asignado y aun así se comercializaban. Y sobre todo la implementación de tecnología con el sistema Slotix (que controla en tiempo real despegues y aterrizajes).

“El compromiso que tenemos es seguir invirtiendo para su correcta, segura y eficiente operación hasta el último día que esto sea. Podrá operar tres o cuatro años sin ningún problema, pero el crecimiento de la aviación y la demanda de tráfico de pasajeros demandan servicios (...) Si no hacemos algo, una obra sustituta e independientemente a la actual, no hay manera de crecer. La necesidad del nuevo aeropuerto es imperiosa”, afirmó Argudín.

El aeropuerto fue declarado en 1943 como internacional y a la fecha ofrece servicio a 29 aerolíneas que vuelan a 109 destinos, 56 de ellos internacionales. El año pasado movilizó 44.7 millones de pasajeros y 537,262 toneladas de carga (7.1 y 19% más que el año previo).  Las más recientes proyecciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, como cabeza de sector, refieren que en el 2021 existirá, en el centro del país, una demanda de 50 millones de pasajeros y 540,000 millones de toneladas de carga.

¿Contrataron a la consultoría Adhoc para que les hiciera un nuevo estudio de capacidad?

Hicimos una licitación. Es un consorcio de empresas mexicanas y extranjeras el que hizo un análisis de capacidad (en el grupo también participa Indra Business Consulting Alg México y Advanced Logistics Group). Queríamos ver si existen oportunidades de mejora en la terminal. Entre otros, ellos revisaron el estudio de capacidad que hizo Seneam (Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano).

¿Cuáles fueron los resultados?

No tengo aún el reporte final. ha sido objeto de muchas revisiones, pero un avance dice que no hay capacidad real para crecer. Para ello se tendría que modificar la flota de aviones para tener una más estandarizada (...) la separación que debe haber, por ejemplo, entre un B747 y un ATR, en millas, a la hora del aterrizaje es mucho mayor a que si vinieran dos Boeing juntos. Si nosotros lográramos sacar todos los aviones pequeños que hay y fueran de un solo tipo, el número de operaciones se puede incrementar. Se puede hacer ejercicio cambiando aviones, sí, pero es un supuesto que no aplica porque hay empresas con aviones diferentes, es el mercado (...) Si nosotros quitamos los chiquitos, le quitamos conectividad al país y podrían subir tarifas porque hay menos competencia.

¿La tecnología puede ayudar en este tema?

Nos refieren que se puede poner un sistema de aterrizaje por instrumentos categoría dos o tres a ambas pistas. Sí, si ponemos a las pistas seremos más alienadas en operaciones, pero la separación que tiene no permite operaciones simultáneas. También que se mueva el umbral de la pista; es decir, el área de aterrizaje y despegue y evitar cruce de aviones de terminal a terminal (...) sí, pero en las cabeceras contrarias habría saturación. No es sencillo.

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