Miembros de organizaciones de gasolineros a nivel nacional de Argentina, Uruguay y Ecuador advirtieron sobre los riesgos que la apertura del mercado ha traído sin una regulación adecuada, como la desaparición de las estaciones de servicio con menor demanda o que no pertenecen a grandes grupos y la colusión entre los jugadores para fijar precios.

En una reunión con medios convocada por la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), Carlos Gold, de la Confederación  de Entidades de Comercio de Hidrocarburos de Argentina; Ernesto Guerra, de la Asociación de Distribuidores de Derivados de Petróleo de Ecuador, y Daniel Añon, de la Unión de Vendedores de Nafta de Uruguay, explicaron que en sus experiencias de aperturas han visto tres condiciones fundamentales para que las grandes firmas no acaben con los pequeños empresarios: que no se permita la integración vertical de facto, que se establezca un precio regulado de distribución único para todo el país y que existan mecanismos para combatir verdaderamente la colusión.

El representante de Argentina aseguró que del 2000 al 2012 dejaron de existir 2,000 negocios familiares en su país, tras el proceso de apertura, que inició con 6,500 gasolineras nacionales. En cuanto al uso de etanol en las gasolinas, coincidieron en que no se observan daños a los motores que deriven en mayor contaminación, aunque sí existe el daño a las tierras que la demanda de alcohol genera al ser más rentable la siembra de caña.

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