Con la pasión de ver que la gente aprende a nadar, Nelson Vargas, fundador hace 43 años de las acuáticas que llevan su nombre, inauguró la semana pasada su sucursal 17 en la Ciudad de México, que es la primera de bajo costo y donde se promete igual calidad de servicios que las otras. El costo promedio que se paga es, hasta el 30%, menor.

La nueva sucursal inició su construcción con recursos propios en abril del 2019 en la plaza comercial Portal Centenario, en la alcaldía Álvaro Obregón, y concluyó en agosto pasado debido a que se atravesó la pandemia del Covid-19. A la fecha ya cuenta con 500 alumnos.

“La sociedad mexicana requiere de servicios de esta naturaleza. Los nuestros son muy bien aceptados respecto a los que ofrecen en el servicio público. A pesar de que no pudimos hacer una buena preventa los números van bien para la zona en que está ubicada. Es la primera sucursal de bajo costo que hacemos para la ciudad, pero de ninguna manera baja la calidad en infraestructura, servicio y mantenimiento”, explicó en entrevista.

Tras el mal momento derivado de la pandemia, que obligó a cerrar durante varios meses, el grupo tuvo que vender una de sus sucursales (en Guadalajara) para hacer frente a sus necesidades económicas inmediatas.

Antes del cierre contaban con 23,000 alumnos y a la fecha suman 14,000. Desde la perspectiva del empresario de la natación, será hasta la segunda mitad del próximo año cuando vuelvan a los niveles previos a marzo del 2020.

“La gente del sector me pregunta: ¿Cómo le hiciste para volver a tus números tan rápido? Yo les respondo: Servicio y calidad, servicio y calidad. Nosotros no enseñamos nada más a nadar, tenemos otras actividades como: ballet, escalada, taekwondo, gimnasia. Además de enseñar el hábito de hacer ejercicio, tan importante en estos momentos, promovemos la buena alimentación y la natación competitiva, que es nuestro nicho de negocio”, explicó Nelson Vargas.

Otra característica de su negocio es que es 100% familiar, su hijo Nelson Vargas Escalera, es el director.

¿Tienen planes de abrir más acuáticas de bajo costo?

La verdad es que primero pensamos en que tenemos que salir de las deudas. Terminamos la última sucursal porque estaba a medias. Los créditos que tuvimos que solicitar para hacer frente a la situación son impresionantes, estamos endeudados. La venta de una sucursal nos ayudó. En este proceso fue fundamental el apoyo de nuestros colaboradores que aceptaron una reducción de sueldo del 50%, conforme avanza la recuperación volveremos al pago total, ahora andamos cerca del 90 por ciento.

Como empresario, ¿cuál fue la gran lección que tuvo de los momentos complicados?

Jamás nos imaginamos lo que iba a pasar. No pensamos que pudiéramos caer tan bajo. No tener una reserva económica es algo que se hizo latente porque he reinvertido todo lo que he ganado, pero al mismo tiempo puedo decir que de las 17 sucursales solo pagamos renta en cuatro y eso fue muy relevante para salir adelante.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx