El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Eduardo Ramírez, intentó convencer a las autoridades federales para que incluyeran todas las actividades del sector y sus cadenas productivas como actividades esenciales en la declaratoria de emergencia por el Covid-19 (y no solamente a la conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura crítica), porque resultan necesarias para enfrentar la situación actual y el hecho de detener por completo genera graves impactos económicos.

Luego de que se publicó el decreto esta semana, el empresario envió una carta a la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, y hasta ayer por la tarde no tenían respuesta. Por su parte, el presidente de la Cámara Nacional del Cemento, Jaime Rocha, dirigió una misiva al titular de la Secretaria de Salud, Jorge Alcocer, para informar que el cierre de sus operaciones sería gradual y que a partir del próximo sábado dejarían de abastecer a las industrias pública y privada, incluyendo a más de 62,000 ferreterías en todo el país y distribuidores.

“En virtud de que el cemento y concreto no fueron consideradas esenciales, se implementará de forma inmediata el proceso para iniciar la suspensión de las operaciones; sin embargo, es importante hacer de su conocimiento que por las condiciones específicas y propias de nuestra industria, es necesario hacer acciones técnicas, operativas y administrativas en todas las plantas para poder parar definitivamente y evitar que se dañen maquinaria y equipo, particularmente los hornos”, se informó en la carta. Ante dicha situación, en el sector queda la duda sobre lo que pasará con las obras que el gobierno federal tiene en marcha, como el aeropuerto de Santa Lucía (donde Cemex fue el primer proveedor de material) y la refinería de Dos Bocas.

El titular de CMIC reiteró la necesidad de continuar con los trabajos constructivos que están en marcha, atendiendo las medidas de la autoridad sanitaria y del protocolo elaborado por su organización para procurar la salud de todos sus colaboradores, porque la mayoría de los involucrados vive al día y carece de mecanismos de protección económica ante la contingencia, además de que la mayor parte de las empresas son mipymes.

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