Lectura 3:00 min
El reto es detonar inversión y creación de empleo: Banco Mundial
La incertidumbre regulatoria no es solo un obstáculo para el crecimiento, también es un factor decisivo para la inversión.

Las proyecciones actuales indican que se crearán mucho menos puestos de trabajo, exacerbada por conflictos, desastres naturales e inestabilidad económica.
El Comité para el Desarrollo, el órgano rector del Grupo Banco Mundial, centra las reuniones de Primavera en analizar las condiciones normativas y regulatorias que permiten a las empresas iniciar actividades, operar, expandirse y contratar personal, para generar inversiones y detonar el crecimiento.
Así lo explicó el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, en el blog institucional titulado “Para convertir el crecimiento demográfico en empleos hay que establecer las reglas correctas”.
En coautoría con Elisabeth Svantesson, presidenta del citado Comité, explicaron que el entorno propicio para los negocios no es algo abstracto. Significa contar con reglas claras, con regulación previsible, con contratos que se cumplen, con permisos que se obtienen a tiempo. Con sistema tributarios que son comprensibles y con sistemas financieros que canalizan el capital hacia usos productivos.
“Cuando estos elementos están presentes, se ven las inversiones de empresas de todos los tamaños; cuando no es así, el capital queda al margen”.
De acuerdo con ellos, las evidencias son uniformes en todas las regiones y niveles de ingreso: la incertidumbre regulatoria no es solo un obstáculo para el crecimiento, también es un factor decisivo para la inversión.
Ahí mismo consignaron que el desarrollo debe evaluarse por los resultados obtenidos, es decir los empleos creados, el aumento de los ingresos, el alivio de la pobreza y la ampliación de las oportunidades.
Este enfoque se basa en tres factores: invertir en infraestructura, tanto física como humana; crear un entorno empresarial donde las empresas puedan operar y crecer así como movilizar capital privado a escala.
Estos pilares se refuerzan mutuamente, señalaron, pero sin el segundo, el de un entorno propicio, ni la inversión pública ni el capital privado se traducirán en empleos.
Demografía, el motor
En el citado blog afirmaron que el mundo está entrando en una década que será definida por dos realidades: un aumento demográfico histórico y finanzas públicas más restrictivas.
“En los próximos 10 a 15 años, más de 1,000 millones de jóvenes que viven en países en desarrollo alcanzarán la edad laboral. Merecen los ingresos, la estabilidad y la esperanza que solo un empleo puede proporcionarles”.
Sin embargo, las proyecciones actuales indican que se crearán mucho menos puestos de trabajo, exacerbada por conflictos, desastres naturales e inestabilidad económica.
Al mismo tiempo, los gobiernos de todo el mundo están funcionando con un margen fiscal limitado, niveles de deuda elevados, crecimiento económico desigual y exigencias en aumento para el presupuesto público.
“La pregunta no es si esta transformación reconfigurará a la economía mundial. La pregunta es si responderemos de una manera que transforme la presión demográfica en oportunidades compartidas”, subrayaron.
El aumento demográfico que se avecina no se puede enfrentar únicamente con presupuestos públicos. Tampoco puede abordarse con enfoques fragmentados, señalaron.
Requiere una colaboración basada en el interés común y centrada en los resultados.
Esto significa ayudar a los países a construir infraestructura, pero también implica ayudarlos a crear los entornos regulatorios que permiten que las empresas prosperen.

