El número de estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de beneficios por desempleo cayó más de lo previsto la semana pasada, y apunta a una mejoría de las condiciones del mercado laboral que debería respaldar a la economía de Estados Unidos este año.

Los pedidos iniciales de subsidios estatales por desempleo cayeron en 14,000, a una cifra desestacionalizada de 246,000 en la semana que terminó el 28 de enero, expuso el Departamento del Trabajo.

El dato ha estado debajo de 300,000, un umbral asociado con un mercado laboral saludable, por 100 semanas consecutivas. Se trata de la racha más larga desde 1970, cuando el mercado laboral era mucho más pequeño.

Las lecturas siguen apuntando a un mercado laboral en que los empleadores están confiando en ganancias continuas y contentos de mantener o expandir su fuerza laboral , afirmó Jim Baird, jefe de inversiones de Plante Moran Financial Advisors en Kalamazoo, Michigan.

El mercado laboral está cerca del pleno empleo y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) indicó que prevé que las condiciones de éste se fortalezcan algo más .

La Fed, que ha pronosticado tres alzas de las tasas de interés para este año, mantuvo su tasa referencial a un día sin cambios, en un rango de 0.50 a 0.75 por ciento. El banco central estadounidenses elevó los costos del crédito en diciembre.

Economistas consultados en un sondeo de Reuters proyectaban que los pedidos iniciales de subsidios por desempleo bajaran a 250,000 en la última semana.

El promedio móvil de cuatro semanas para los pedidos, considerados una mejor medición de las tendencias del mercado laboral debido a que elimina la volatilidad semanal, subió en 2,250, a 248,000 en la última semana.

En otro informe, el Departamento del Trabajo expuso que la productividad de los trabajadores subió a una tasa anual de 1.3% en el cuarto trimestre, una desaceleración respecto al ritmo de 3.5% del tercer trimestre.

La productividad avanzó 0.2% en el 2016, el menor incremento desde el 2011, luego de subir 0.9% en el 2015.

Por su parte, los costos laborales unitarios, o el precio del trabajo por cada unidad de producción, subieron a un ritmo de 1.7 por ciento.