La reforma fiscal, que se espera comience a delinearse y discutir pasadas las elecciones intermedias de este año, podría quedarse en sólo una miscelánea fiscal ante el mandato del Presidente de no subir ni crear nuevos impuestos, consideraron analistas.

James Salazar, analista de CIBanco, explicó que las autoridades empiezan a mandar un mensaje sobre la posibilidad de implementar una reforma fiscal en respuesta a las observaciones que algunas calificadoras le han hecho al país, referente al reforzamiento de los ingresos tributarios.

“Las calificadoras no ahondan en qué les gustaría (como reforma fiscal), pero el mensaje que se empieza a generar desde el gobierno es que se va a empezar a trabajar en ésta. Es muy probable que pueda terminar en algo muy leve, concentrarse en problemas de simplificación y que termine siendo una miscelánea fiscal más que otra cosa”, indicó.

En días pasados, tanto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) como el Servicio de Administración Tributaria (SAT), declararon que el presidente Andrés Manuel López Obrador está de acuerdo con una reforma fiscal siempre y cuando ésta no incremente o cree nuevos impuestos. En este sentido, Raquel Buenrostro, jefa del SAT, apuntó que la reforma estaría enfocada a facilidades administrativas para el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Una reforma así, enfocada a las facilidades administrativas, podría ayudar a las finanzas públicas de acuerdo con analistas; sin embargo, no consideran que tenga un impacto significativo en ellas.

Limitantes políticas para reforma fiscal

Manuel Aguilar, socio director de Baker Tilly México, indicó que sí esperan que se implemente una reforma fiscal en este sexenio; sin embargo, el tamaño e impacto de ésta dependerá del tema político y cómo quede el país tras las elecciones de junio.

“Si se busca una reforma fiscal de gran envergadura, se cuenta con muy poco tiempo. La última gran reforma se empezó en el 2013 para implementarla en el 2014 y tomó varios meses de discusiones, al menos seis. Habrá que ver qué mensajes nos manda Hacienda y el SAT respecto a las iniciativas”, indicó.

Recordó que México es uno de los países que menos recauda como porcentaje del PIB; sin embargo, sí se debe realizar un análisis de lo que se puede hacer porque un cobro excesivo de impuestos puede inhibir la economía y, por ende, recaudar menos.

“Es un balance muy delicado no subir tanto los impuestos y las tasas, pero al mismo tiempo buscar que se incrementen los ingresos del gobierno y, desde hace décadas, lo que se ha sabido es que lo que hay que buscar es que sean más quienes paguen impuestos, no sólo los de siempre”.

Conversaciones con estados

Las conversaciones con los estados respecto a una posible reforma fiscal podrían ser complicadas debido a los temas políticos y la coyuntura actual en donde algunos de ellos han podido salir de la crisis, mientras que otros siguen batallando con los efectos económicos de la pandemia del Covid-19.

“No va a ser una conversación fácil, por el tema político y porque acabamos de salir de la peor recesión desde 1932 y así como hay estados a los que no les ha ido tan mal, hay otros a los que les fue muy mal, entonces hay divergencias regionales que se han acentuado con la pandemia a nivel económico por lo que no es tan sencillo”, indicó Gabriel Casillas, presidente del Comité de Estudios Económicos del IMEF.

En declaraciones pasadas, Arturo Herrera, secretario de Hacienda, indicó que la recuperación de la economía ha sido asimétrica, es decir, existen estados que han avanzado más que otros para salir de la crisis. En una conversación con El Economista, el funcionario señaló que se deben tener en cuenta las necesidades y retos de los estados para trabajar en una reforma fiscal.

“Los estados no necesitan una reforma fiscal para cobrar impuestos. Ellos tienen la capacidad de cobrar impuesto, el predial, a la nómina, tienen bastante flexibilidad para cobrar impuestos, así como que necesiten una reforma para ellos cobrar impuestos, no tanto, más bien lo que se necesita es ver la manera en que ellos lo hacen, cómo ellos ejercen la potestad de cobrar más impuestos. Políticamente nunca es bonito cobrar impuestos”, aseveró Gabriel Casillas.

ana.martinez@eleconomista.mx