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8M: Atención, fotoperiodistas trabajando
La mayoría de ellas enfrenta riesgos físicos y emocionales al cubrir hechos como protestas y manifestaciones; sin embargo, su género carece de lugar en el gremio.
La situación de las fotoperiodistas en México es complicada. Por lo general enfrentan violencia de género, acoso laboral y precarización profesional. El 78.74 por ciento ha sufrido amenazas, intimidación, descrédito y agresión psicológica.
Su salario promedio es más bajo que el de sus pares hombres –alrededor de 4,500 pesos mensuales– y muchas trabajan en la informalidad, sin ningún tipo de prestación legal.
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La mayoría de ellas enfrenta riesgos físicos y emocionales al cubrir hechos como protestas y manifestaciones; sin embargo, su género carece de lugar en el gremio: se trata de un sector subrepresentado en los propios medios de comunicación, por no hablar de las posiciones de liderazgo.
A pesar de este escenario, las fotoperiodistas mexicanas continúan documentando una realidad que incluye, paradójicamente, la prolongada lucha de las mujeres y la visibilización de sus derechos.
En El Economista compartimos algunas experiencias y perspectivas de estas mujeres profesionistas que nos comparten sus historias:
Sáshenka Gutiérrez
Sáshenka Gutiérrez, de la Agencia EFE nos comparte parte de su experiencia personal como fotoperiodista y su perspectiva sobre el feminismo.

Sáshenka Gutiérrez, fotoperiodista de la agencia EFE.
—¿Cómo te preparas para las coberturas?
—Depende completamente de la cobertura. No es lo mismo cubrir una protesta que un partido de fútbol; incluso cuando en ambos casos investigo, el enfoque y el equipo con el que trabajo son distintos.
En el caso de una protesta, me preparo a profundidad: reviso contexto, antecedentes, cifras y lo que ha ocurrido previamente en ese lugar o con ese grupo. Para mí no se trata solo de llegar y disparar la cámara; necesito entender lo que estoy viendo para poder documentarlo con responsabilidad y claridad.
También me preparo emocionalmente. Muchas de las coberturas que hago movimientos sociales, violencia, derechos humanos. Tengo que estar lista para escuchar, para ser respetuosa y para no invadir.
Y técnicamente soy muy meticulosa: equipo listo, baterías cargadas, transmisión preparada, tarjetas libres, identificación, efectivo, pilas externas
—¿Cuál ha sido el momento más impactante que has vivido como fotoperiodista?
—Durante la pandemia de Covid-19 viví una de las coberturas más duras. Entrar a hospitales en plena crisis sanitaria, ver el cansancio del personal médico y la soledad de los pacientes fue profundamente fuerte.
Pero también me han marcado las coberturas con familias de personas desaparecidas y los casos de feminicidio. Acompañar búsquedas, escuchar testimonios, ver cómo una madre sostiene la fotografía de su hija mientras exige justicia, es algo que no se olvida.
Son momentos que te confrontan y te recuerdan que detrás de cada cifra hay una historia. Ahí es donde entiendes el peso real de lo que significa documentar.
Durante la pandemia de Covid-19 viví una de las coberturas más duras. Entrar a hospitales en plena crisis sanitaria, ver el cansancio del personal médico y la soledad de los pacientes fue profundamente fuerte.
Pero también me han marcado las coberturas con familias de personas desaparecidas y los casos de feminicidio. Acompañar búsquedas, escuchar testimonios, ver cómo una madre sostiene la fotografía de su hija mientras exige justicia, es algo que no se olvida.
Son momentos que te confrontan y te recuerdan que detrás de cada cifra hay una historia. Ahí es donde entiendes el peso real de lo que significa documentar.
— ¿Cómo manejas la presión y el riesgo en situaciones del día a día?
— Con mucha concentración, estrategia y un protocolo de seguridad claro. En cada cobertura evalúo riesgos, observo el entorno, identifico rutas de salida y tomo decisiones.
La experiencia me ha formado, pero también los errores. He cometido equivocaciones y de ahí han venido los aprendizajes más importantes: saber anticiparme, leer mejor el ambiente y entender cuándo acercarme y cuándo retirarme.
Fuera del trabajo cuido mucho mi equilibrio. Mi familia es lo más importante , priorizo mi salud mental, hago ejercicio, practico yoga y salgo a hacer hiking con mis perros y amigos. Ese balance me permite seguir haciendo mi trabajo con claridad y responsabilidad.
— ¿Qué crees que ha cambiado en la lucha feminista en México?
—Ha cambiado la fuerza y la visibilidad. Hoy las mujeres están más articuladas, más informadas y menos dispuestas a guardar silencio.
El 8M ya no es solo una fecha simbólica; es una movilización masiva, transversal, con una narrativa propia. También ha cambiado la manera en que se documenta: ahora las propias mujeres cuentan su historia.
—¿Cómo ves la participación de las mujeres en tu profesión, la política y la sociedad mexicana?
—En el fotoperiodismo somos cada vez más mujeres, y eso transforma la mirada. No porque fotografiemos “solo temas de mujeres”, sino porque aportamos perspectivas distintas sobre poder, violencia y comunidad.
En la política y en la sociedad mexicana hay avances, sí, pero también resistencias profundas. La participación ha crecido, pero la violencia y la desigualdad siguen siendo estructurales.
—¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentas como fotoperiodista mujer en México?
—La precarización del oficio es uno de los mayores desafíos: menos presupuesto, menos garantías laborales y más exigencia. A eso se suma el riesgo físico en coberturas complejas, donde la violencia es una posibilidad real.
También está el cuestionamiento constante. Aunque hemos avanzado, todavía existen dudas sobre nuestra capacidad en ciertos espacios, especialmente en coberturas consideradas “rudas” o de alto riesgo.
Ahora incluso está esta narrativa de que estamos en ciertos lugares por cumplir una cuota de género. No es así. No estamos ahí por una concesión; estamos porque hemos peleado históricamente por espacios que nos fueron negados y porque nuestra capacidad, preparación y trabajo sostienen nuestra presencia. Nadie nos regaló el lugar: lo hemos construido con trayectoria y resultados.
—¿Qué oportunidades ves para las mujeres en el fotoperiodismo y la comunicación en general?
—Veo una generación poderosa que no espera permiso. Las plataformas digitales permiten construir audiencia y narrativa propia.
También hay más redes de apoyo entre mujeres fotógrafas y comunicadoras. Eso es fundamental: la colectiva importa.
—¿Cómo crees que tus fotos pueden influir en la percepción pública?
—Una imagen puede humanizar lo que a veces se reduce a una cifra. Puede incomodar, cuestionar, abrir conversación.
No creo que una foto cambie el mundo por sí sola, pero sí puede cambiar la manera en que alguien entiende una realidad.
—¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las personas que ven tus fotos?
—Que detrás de cada imagen hay una historia real, una persona con nombre y contexto.
Que miren con atención. Que no consuman la imagen rápido. Y que entiendan que documentar es también una forma de memoria.
Nadya Murillo
Nadya Murillo, fotoperiodista del periódico El Sol de México comparte cómo ha sido su experiencia, su perspectiva sobre esta profesión, así como las oportunidades y retos que ha enfrentado a lo largo de su carrera.

Nadya Murillo, fotoperiodista de El Sol de México
— ¿Cómo te preparas para las coberturas?
— De entrada revisar que la cámara siempre lleve pila cargada y memoria con suficiente espacio; por si las dudas yo cargo una pila y memoria extra. Después, hay que saber el tipo de cobertura que se va a hacer; no es lo mismo ir a una marcha, que una entrevista, una conferencia de espectáculos con el cantante del momento o una sesión en el senado mientras hay un tema de coyuntura; mientras para una tal vez necesites un buen calzado, bloqueador y máscara antigas, para la otra tal vez solo requieras la paciencia para ver a los políticos haciendo circo y aprobando leyes.
— ¿Cuál ha sido el momento más impactante que has vivido como fotoperiodista?
— El darme cuenta que hay que estar de los dos lados de la moneda y ser lo más profesional que se pueda.
— ¿Cómo manejas la presión y el riesgo en situaciones del día a día?
— Yo voy al psicólogo y psiquiatra y estoy bajo tratamiento; a veces hago ejercicio, camino mucho y paso tiempo con mi perrita.
— ¿Qué crees que ha cambiado en la lucha feminista en México?
— Creo que se ha avanzado mucho en materia de derechos pero no sé qué tanto en la aplicación y cumplimiento de éstos, también que, conforme se hizo más visible, más se mercantilizó y politizó con el feminismo usándolo en discursos vacíos.
— ¿Cómo ves la participación de las mujeres en tu profesión, la política y la sociedad mexicana?
— En el fotoperiodismo sigo viendo una falta de espacio para las mujeres, en lugar de sumarlas las restan de los pocos espacios de trabajo que quedaban tanto en medios nacionales como quienes colaboraban con agencias internacionales ahora que el 8M, el 28S y el 25N ya no figuran en sus agendas como lo hacían en 2020. Solo hay que voltear a ver, además de Gladys Serrano de El País México y Claudia Daut de Reuters ¿quién más tiene a una editora de fotografía como mujer? Y sin embargo veo a mis compañeras, armando proyectos, ganando concursos, exponiendo en galerías en diferentes países y demostrando que sin respaldo de ningún medio, ellas pueden destacar porque son verdaderamente talentosas y eso me emociona muchísimo.
— ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentas como fotoperiodista mujer en México?
— Mantenerme constante y creativa, sin importar género, descendencia, años de experiencia y mostrar que mi trabajo es bueno pero que no por eso es mejor o peor que el de alguien más; sino que es una visión diferente y que eso es lo que lo hace valioso.
— ¿Qué oportunidades ves para las mujeres en el fotoperiodismo y la comunicación en general?
— De alguna forma, creo que hay un camino más fácil; hubo y sigue habiendo quienes nos han abierto camino en donde antes no podíamos pararnos, como en los deportes o en los movimientos sociales, sin embargo nos toca mantener esos espacios y demostrar que más allá de marzo nuestro trabajo es importante y valioso.
— Cómo crees que tus fotos pueden influir en la percepción pública?
— A mí me gustaría que contribuyeran a entender que en la sociedad hay altos y bajos contrastes; que no todo es oscuridad ni tampoco luz.
— ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a las personas que ven tus fotos?
— La sensación de haber estado ahí y de compartirles un poquito de lo que soy y cómo veo el mundo.
Nelly Salas
La fotoperiodista Nelly Salas, quien colaboró en periódico Milenio (2006-2022), nos cuenta sobre sus vivencias y su punto de vista.

Nelly Salas, fotoperiodista de Milenio
—¿Cómo te preparas para las coberturas?
—Me informo sobre el tema que se va a cubrir, checo que el equipo esté completo, en caso de ir con reportero, platicar sobre el tema, los lugares a los que vamos a acudir y en su caso a las personas que se entrevistarían, también revisar baterías, cargadores, tarjetas, lector, según las condiciones a de la cobertura.
— ¿Cuál ha sido el momento más impactante que has vivido como fotoperiodista?
—Fue la cobertura de una caravana migrante que se enfrentaron a la policía federal, fueron horas de cobertura, mucho calor, mucha gente, muchos niños, soportando el gas lacrimógeno, no lograron cruzar ese día, pero al siguiente se lanzaron al Río Suchiate como en éxodo, cargan sus cosas, a los niños sobre los hombros, la policía sobrevolaba en un helicóptero, lo que levanta el agua y la tierra del la orilla del río, me impacto mucho por la cantidad de niños que iban en esa caravana, fue realmente muy triste.
Cubrir el funeral de una adolescente originaria de Puebla, ella estudiaba en la ciudad de México y una bala perdida terminó con su vida, una muerte muy absurda, ella solo estaba tomando clase. Viajamos por horas para llegar a casa de sus padres, un lugar muy alejado y empobrecido, prácticamente una ranchería.
—¿Cómo manejas la presión y el riesgo en situaciones del día a día?
—Creo que nunca sabes a lo que te vas a enfrentar en algunas coberturas, podrías tomar precauciones, monitorear cuáles son las condiciones de seguridad del lugar a que se va a ir. Lo ideal es mantener la presión bajo control, pero depende de la personalidad de cada quien.
—¿Qué crees que ha cambiado en la lucha feminista en México?
—Creo que se ha hecho más visible, que conductas que se tenían normalizadas ahora se han visibilizado y señalado, nuevas Leyes se han promulgado como el aborto y la Ley Olimpia. Aunque falta mucho por hacer.
—¿Cómo ves la participación de las mujeres en tu profesión, la política y la sociedad mexicana?
—Se han ganado más espacios para las mujeres en todos los ámbitos y también reconocimiento. Cada vez hay más mujeres en los medios y no se diga en la fotográfia.
—¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentas como fotoperiodista mujer en México?
—En general es una profesión poco valorada y reconocida, los salarios están muy castigados, los espacios en los medios son cerrados.
—¿Qué oportunidades ves para las mujeres en el fotoperiodismo y la comunicación en general?
—Sin duda hay muchas mujeres talentosas y preparadas, pero te repito, los espacios en los medios cada vez se han cerrado más, hay mucha competencia.
—¿Cómo crees que tus fotos pueden influir en la percepción pública?
—Cada persona le puede dar una interpretación personal, depende del contexto con qué se maneje. En definitiva la fotografía es muy poderosa.
—¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las personas que ven tus fotos?
—Me gustaría lograr que las personas al ver una fotografía tomada por mí sientan alguna emoción, que les mueva algo.









