Desde agosto del 2020 el crédito de la banca comercial al sector privado ha mostrado caídas en México, como consecuencia de los efectos de la crisis económica por la pandemia del Covid-19.

De acuerdo con un análisis publicado por el Banco de México (Banxico) en su más reciente “Reporte de Estabilidad Financiera para el primer semestre del 2021”, la experiencia demuestra que con crédito, la recuperación de las economías, principalmente las emergentes, es más vigorosa y rápida.

“Hacia adelante, una reactivación de la actividad económica, acompañada de un incremento en el crédito de la banca y de otros intermediarios financieros, permitirá que la recuperación sea más vigorosa”.

En el texto “Recuperaciones con y sin crédito”, incluido en el Reporte de estabilidad financiera, agrega que, lo anterior, considerando que el financiamiento permite a los hogares y las empresas, contar con recursos para que lleven a cabo sus actividades de consumo e inversión.

“Lo anterior redundaría en una mejor calidad crediticia de los acreditados. El reto es importante, en vista de la contracción observada en el crédito al sector privado no financiero en el último año”, enfatiza.

En recesiones profundas, choques son de mayor magnitud

En su análisis, el Banxico destaca que en las recesiones profundas, como la del Covid-19, los choques negativos son de mayor magnitud, lo que genera un peor deterioro en el ingreso de empresas y hogares y, por tanto, mayores necesidades de financiamiento en la etapa de recuperación, que en una recesión tradicional.

Además, apunta, durante las recesiones profundas el número de empresas que quiebran, es normalmente mayor y las tasas de desempleo suelen alcanzar niveles más elevados, lo que plantea dificultades para la recuperación de la actividad económica, pudiendo conducir a efectos más duraderos.

“Por tanto, al proveer liquidez a empresas y hogares, el crédito puede disminuir estos efectos y facilitar la recuperación posterior”, destaca.

Con financiamiento, las reactivaciones son más robustas

Así, tomando como base recuperaciones que han seguido a recesiones profundas pasadas (y ciertas definiciones de literatura económica), se tiene que el porcentaje de recuperaciones con crédito entre las diferentes economías, osciló entre 58.8 y 83.6% durante el periodo comprendido entre 1980 y el 2019, además de que fueron más frecuentes en las avanzadas que en las emergentes.

“Los resultados (...) sugieren que las reactivaciones con crédito tienden a ser más robustas. En estas recuperaciones el crecimiento del PIB es mayor, siendo la diferencia más grande para las economías emergentes”, refiere.

Por ejemplo, apunta el análisis, para todos los tipos de economía, con crédito, se mostró una recuperación de 3.41%, mientras que sin crédito de 1.56 por ciento. Ello, en el PIB del primer año de recuperación tras la recesión profunda.

En las economías emergentes, la recuperación con crédito fue de 4.07%, mientras que sin crédito de 2.02%; y en las avanzadas de 3.13 y 1.30%, respectivamente.

Con relación al número de meses para regresar a la tendencia del PIB en recuperaciones después de la caída profunda, para todas las economías, con crédito fue de 21 meses y sin crédito de 22 meses; en tanto que para las emergentes fue de 19 y 24 meses, en cada caso; y para las avanzadas de 21 y 21 respectivamente.

“Los resultados sugieren que, si bien las recuperaciones con crédito son más frecuentes en las economías avanzadas que en las emergentes, en este último tipo de economías, el crédito es más importante para que la recuperación sea robusta y rápida”, expone el Banxico.

eduardo.juarez@eleconomista.mx