La recesión técnica de la economía mexicana parece inevitable, advirtió el banco de inversión J.P. Morgan, tras conocer el dato negativo del Índice General de Actividad Económica (IGAE) a mayo, y el de la balanza comercial a junio.

En una nota titulada “La recesión (técnica) parece inevitable”, explicaron que, según su modelo económico, el PIB al segundo trimestre del año completó una caída de 0.5% respecto del cuarto previo, que está lejos de su pronóstico anterior, de 0.2 por ciento.

De confirmarse este pronóstico en la estimación oportuna del PIB, que será divulgada de forma oportuna este miércoles por el Inegi, esta contracción sería más profunda que la observada en el primer cuarto del año, que fue de 0.2 por ciento.

En el análisis de J.P. Morgan, desarrollado por Steven Palacio y Gabriel Lozano, consignaron que la debilidad de la economía no es uniforme en todos los sectores, y que se concentra principalmente en los segmentos sensibles a la inversión, como la actividad industrial, particularmente la minera y de construcción.

Sin embargo, enfatizaron que el gasto del consumidor está soportando el desempeño general, haciendo contrapeso a la debilidad de la inversión.

De acuerdo con ellos, los principales riesgos para la estabilidad de la economía son Pemex, la calificación soberana, la incertidumbre política, y la confirmación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.

Lo anterior podría motivar a la Junta de Gobierno del Banco de México a recortar la tasa de fondeo, que se ubica en 8.25 por ciento.

El contrapeso

De acuerdo con el diagnóstico, las manufacturas se mantienen resistentes, con un crecimiento de 2% anual, y consideran que serán un importante contrapeso para el resto de la economía.

También destacaron que el sector servicios parece haber despertado del estancamiento en que cayó, para arrojar un avance de 0.8%, que está ligado a un aumento al gasto y demanda doméstica.

Con este análisis, J.P. Morgan se suma a los estrategas de Goldman Sachs, Citibanamex, Banorte,  Bank of America y Oxford Economics, que ven a la economía mexicana en una contracción durante el segundo trimestre, con lo que se completaría una recesión.

Entre ellos, Goldman Sachs y Citibanamex matizaron que no se trata de una contracción generalizada de todas las actividades de la economía, pero sostuvieron que hay un debilitamiento persistente.

Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs,  advierte que “al incorporar al modelo el dato del IGAE a mayo y la balanza comercial a junio, nuestro modelo apunta a una pequeña contracción del PIB en el segundo trimestre de entre 0.1 y 0.2% respecto del cuarto previo”.