Un país se encuentra en recesión técnica cuando se registran contracciones del PIB (Producto Interno Bruto) nacional durante dos trimestres consecutivos.

La recesión económica se visibiliza con el debilitamiento de los principales indicadores macroeconómicos, como el empleo, el nivel de precios, el consumo interno, la capacidad de pago de los agentes económicos y el nivel de producción.

Una crisis económica es distinta de una recesión. Una crisis económica representa una pérdida de ritmo en el crecimiento económico y además implica desestabilidad financiera pronunciada con efectos negativos a nivel macro y microeconómicos. Por su parte, una recesión técnica es una desaceleración de la economía y puede corregirse a través de cambios en el gasto público

Durante los últimos días especialistas y algunas calificadoras han pronosticado que México podría encontrarse en recesión técnica, debido a que el primer trimestre del 2019 la economía cayó 0.2% y existen probabilidades de que continúe en terreno negativo para el segundo trimestre.

 

Las expectativas para el segundo trimestre del año son negativas, debido a que los indicadores de actividad económica se han mostrado débiles durante los meses de abril y mayo. Las actividades terciarias (comercio y servicios), que generan más de la mitad de la producción total desaceleraron en abril, las actividades secundarias (industrias, manufactura, construcción, minería y generación de energía) continúan con bajo dinamismo.

El resultado que confirmará el momento económico que enfrenta el país será la publicación oportuna del PIB de México, que será difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el 31 de julio. 

 

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