En los dos años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el discurso oficial ha sido la austeridad republicana; sin embargo, expertos apuntaron que dicha austeridad se ha enfocado sólo en los presupuestos de los ramos administrativos del gobierno, por lo que en realidad se ha hecho una reingeniería del gasto público.

“Los primeros dos presupuestos del gobierno sí han crecido, aunque el del siguiente año no. En términos globales, no hay austeridad, pero ésta se ha manifestado en los ramos administrativos del gobierno, en sus dependencias, con lo que el dinero se ha destinado a otras prioridades de la actual administración”, indicó Raymundo Tenorio, catedrático del Tec de Monterrey.

Por ejemplo, en el 2019, el primer año de gobierno de López Obrador, el presupuesto aprobado fue por 5.8 billones de pesos, mayor a los 5.2 billones de pesos aprobados para el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto.

“Más que austeridad, es una reasignación de recursos, es una reingeniería del gasto”, indicó James Salazar, de CiBanco.

Sin embargo, apuntó si bien los presupuestos de López Obrador han aumentado y atendido algunas necesidades de la población —como las pensiones a los adultos mayores—, en términos de crecimiento económico, el gasto no ha incidido como se esperaba.

Para el 2021, ante la crisis económica que se vive, el gobierno espera que el gasto registre una contracción de 0.3% respecto al PEF de este año. Con ello, el gasto caerá, por primera vez, desde el 2017, cuando se redujo en 3.9 por ciento.

Proyectos insignia, la prioridad

Desde el primer año de gobierno de la actual administración se dejó en claro que se iba a impulsar y dar prioridad a los proyectos insignia, como los programas sociales enfocados en adultos mayores, jóvenes, entre otros, así como las obras del Aeropuerto de Santa Lucía, la Refinería Dos Bocas o el Tren Maya.

En este sentido, los analistas apuntaron que existe la duda sobre la eficiencia, en el caso de los programas sociales, así como la viabilidad e impacto positivo de las obras de infraestructura para apuntalar el crecimiento, el cual es más necesario en la coyuntura actual de la crisis sanitaria y económica.

De acuerdo con un análisis del centro de investigación GESOC, de los 116 programas sociales que se identificaron para el 2020, 40% de ellos tiene un nivel de desempeño escaso. Estos programas, entre los que se encuentran el Programa Nacional de Reconstrucción de Sedatu, Sembrando Vida de Bienestar, y otros 45 más, tienen un presupuesto aprobado para este año de 193,377 millones de pesos, lo que representa 19.80% del PEF.

Sólo nueve programas sociales fueron considerados con un desempeño óptimo. Entre éstos se encuentran el Sistema Nacional de Investigadores (SNI); el Seguro Popular; Investigación y Desarrollo Tecnológico en Salud, así como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores,  programa insignia del actual gobierno.

ana.martinez@eleconomista.mx