El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que, en la primera quincena de junio, los precios a los consumidores mexicanos registraron un repunte, en medio del inicio del proceso de desconfinamiento en el país, el cual el gobierno llamó “la Nueva Normalidad”.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación quincenal de 0.32%, con lo que a tasa anual los precios aumentaron 3.17 por ciento. En la quincena previa, el incremento que se dio fue de 2.85 por ciento.

El resultado estuvo por encima de la media de proyecciones de 18 especialistas consultados por Reuters, quienes preveían una inflación de 3.05 por ciento.

Andrés Abadía, senior International Economist de Pantheon Macroeconomics, indicó que el repunte de la inflación se debió, principalmente, a un efecto rezagado de mayores ventas impulsadas por la pandemia, así como la campaña de Hot Sale, aunque no descartó algún tipo de distorsión debido a que los datos para el reporte fueron levantados en línea debido a las medidas para mitigar los contagios del Covid-19.

“Las presiones inflacionarias permanecen bajo control pese al modesto repunte de las últimas semanas. El repunte del peso desde principios de mayo reducirá las presiones sobre los precios de los bienes transables, y las presiones relacionadas con la demanda disminuirán a raíz de la recesión”, apuntó.

Mercancías y servicios presionan

El reporte mostró que la mayor presión para los precios al consumidor, en comparación anual, fue por parte de la inflación subyacente, es decir, de aquella que elimina de su cálculo los bienes y servicios con precios más volátiles y que está compuesta por dos rubros, el de mercancías y servicios. Esta inflación se ubicó en 3.66 por ciento.

El rubro de mercancías fue el componente que más presionó, al registrar un incremento anual de sus precios de 4.49 por ciento. El dato fue resultado de un alza de 6.48% que presentaron los alimentos, bebidas y tabacos, mientras que las mercancías no alimentarias mostraron una tasa de 2.37 por ciento.

En el caso de los servicios, éstos se encarecieron 2.76% anual. Los  relacionados con la vivienda registraron un aumento de precios de 2.53%, mientras que los educativos de 4.47% y otros servicios en 2.61 por ciento.

La inflación no subyacente, por su parte, presentó una tasa anual de 1.63 por ciento. Al interior de ésta, el componente de los bienes agropecuarios mostró una tasa de 8.42%, derivado de los aumentos de 15.28% de los precios de las frutas y verduras.

En tanto, los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno continuaron mostrando disminuciones en sus precios en comparación anual, con una variación de -3.28 por ciento. Esto se debió a que si bien los precios del petróleo se han recuperado, en comparación con el año pasado los precios de los energéticos mostraron un precio 6.55% menor —en comparación quincenal, incrementaron en 2.18%—, mientras que las tarifas de gobierno incrementaron 4.18 por ciento.

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