La perspectiva del sector estable para los bancos latinoamericanos en el 2019 refleja las expectativas de un crecimiento moderado sostenido en la mayoría de los países, consideró Fitch Ratings.

La calificadora internacional de riesgo crediticio precisó que se espera que el crecimiento económico se mantenga desigual, con riesgos a la baja, dada la confluencia de los choques externos, junto con riesgos económicos o políticos específicos en países seleccionados.

Señaló que la economía global estancada debido al aumento del proteccionismo y al aumento de la volatilidad en los mercados internacionales, podría llevar a un desempeño económico más débil que el esperado para los bancos de América Latina.

Esto podría afectar de manera negativa a las economías latinoamericanas a través de una menor demanda externa y presiones sobre los precios de los productos básicos, añadió en un reporte.

La agencia evaluadora apuntó que una menor demanda externa podría traducirse en implicaciones negativas para el crecimiento crediticio, la calidad de los activos y las métricas de rentabilidad.

Indicó que las recesiones en Argentina y Venezuela probablemente continuarán hasta el próximo año, con las recientes revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento de Brasil y México.

En tanto, añadió, Perú, Colombia y Chile tendrán que depender más del crecimiento interno, ya que los precios de los productos básicos podrían ser menos favorables en el 2019.

Sin embargo, las economías de Colombia y Chile podrían beneficiarse de un mejor sentimiento de los inversionistas luego de las recientes elecciones, acotó.

Se espera que la normalización de las tasas de interés en Estados Unidos continúe en el 2019, lo que podría llevar a costos de financiamiento más altos para los bancos de América Latina.

Fitch estimó que la volatilidad del tipo de cambio también podría llevar a riesgos de calidad de activos para préstamos en moneda extranjera.

Destacó que la mayoría de los bancos están bien posicionados para enfrentar condiciones de liquidez externa más estrictas, dados los sólidos niveles de liquidez y las modestas necesidades de financiamiento externo.

No obstante, los aumentos de tasas más altos de lo esperado podrían aumentar los riesgos, especialmente para aquellos mercados con mayores vulnerabilidades externas o niveles más altos de dolarización, agregó.

El ajuste monetario de Estados Unidos podría llevar a un ajuste monetario interno si la depreciación de la moneda local resultante lleva a un aumento de la inflación, escenario que podría presionar los costos de financiamiento y la calidad del préstamo más allá de las expectativas actuales.

Casi 68% de los bancos calificados por Fitch en América Latina tienen perspectivas de calificación “estable”, con la mayoría de las demás perspectivas de calificación “negativas”, en observación de calificación “negativa” o no tienen perspectivas de calificación.

Los bancos rara vez tienen calificaciones superiores a sus respectivos soberanos, con acciones de calificación para los bancos que reflejan cualquier acción de calificación soberana negativa, expuso.

Señaló que la mayoría de las perspectivas de calificación “negativa” están relacionadas con acciones de calificación soberana en Argentina, Costa Rica, México y Uruguay, en lugar de un marcado deterioro en el desempeño financiero.

Habrá un potencial alcista limitado para las calificaciones bancarias en el 2019, ya que las calificaciones del soberano limitarán una alta proporción de las calificaciones en escala global a largo plazo.

En la actualidad, Fitch tiene perspectivas de calificación “negativas” en cinco de los 20 soberanos calificados en América Latina y un soberano adicional en perspectiva de calificación “negativa”.