La crisis provocada por la pandemia del coronavirus recortó en casi un 2% en 2020 la riqueza financiera de las familias y empresas residentes en España en comparación con 2019, en gran parte debido al batacazo superior al 10% registrado por el PIB español, aunque también influyó la deuda de las empresas.

Según este indicador trimestral, que se obtiene hallando la diferencia entre los ahorros de los hogares y las entidades sin ánimo de lucro (ISFLSH) y las deudas que tienen, el saldo del cuarto trimestre fue positivo en comparación con el periodo anterior, ya que mejoró hasta 1.590 billones de euros desde los 1.549 billones de dólares de septiembre.

Este repunte, que se produjo también en pleno confinamiento, en el segundo trimestre frente al primero, no logró compensar la caída interanual, que resulta de comparar los citados 1.590 billones de euros con los 1.690 millones de un año atrás.

La deuda consolidada de las sociedades no financieras y las familias cerró 2020 en 1.653 billones de euros, un 2.5% más que los 1.612 billones de un año antes, lo que representa un 147.4% del PIB.

En el incremento de la deuda agregada de ambos sectores influyó el aumento del crédito concedido a las sociedades no financieras, por ejemplo, el avalado en parte por el ICO, ya que la deuda consolidada de estas empresas alcanzó los 952,000 millones desde los 904,000 millones anteriores y pasó a representar un 84.9% del PIB.

Ese ratio crecería hasta un 107.7% del PIB si se incluyese la deuda entre empresas, explica el Banco de España. Por su parte, la deuda de los hogares e ISFLSH, el otro componente de esa categoría, se redujo en 2020 a 701,000 millones desde los 709,000 millones de 2019, lo que situó la ratio en un 62.5% del PIB. Los activos financieros de los hogares -dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- bajaron a finales de diciembre un 1.7% en comparación interanual y quedaron en 2.347 billones.

Esta caída, explica el Banco de España, se debió sobre todo a la bajada del precio de los activos en los mercados financieros, principalmente en el primer trimestre del año, mientras que las transacciones fueron positivas, con una adquisición neta de activos financieros de 77.6 millones de dólares.

Por componentes, el grueso de los activos financieros de los hogares se concentró el año pasado en dinero en efectivo y depósitos (el 42% del total), seguido de participaciones en el capital (23%).