La desigualdad de ingresos, la poca oportunidad de empleo para las mujeres, así como la baja calidad educativa hacen que México mantenga un estancamiento en la movilidad social, indicó Roberto Vélez, director de Movilidad Social con Bienestar Socioeconómico del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Los resultados del estudio ‘Movilidad Social en México’ reflejan que el país es una sociedad altamente estratificada y polarizada. Las oportunidades de movilidad relativa ascendente son limitadas, especialmente para las personas de origen rural , dijo.

Explicó que el análisis de la movilidad social permite conocer las opciones que tienen los miembros de una sociedad para cambiar su condición socioeconómica y, en específico, identificar la facilidad con la que dichos miembros pueden moverse a lo largo de la estructura socioeconómica.

El grado de movilidad social es un indicador que mide la igualdad de oportunidades en una sociedad, la cual en México no es muy avanzada , sostuvo.

Con base en los datos disponibles del 2011 sobre movilidad social, el CEEY reportó que la posición socioeconómica de un mexicano está condicionada por la posición que ocupaba el hogar de sus padres; es decir, si el papá era una persona con bajos recursos, es muy probable que su hijo se mantenga en la misma situación.

Encontramos que 48 de cada 100 mexicanos que provienen de hogares del quintil más bajo, ahí permanecerán aun cuando tengan un trabajo , expone el estudio del investigador del CEEY.

Economía débil , menores oportunidades

Al respecto, Enrique Cárdenas, director general del CEEY, planteó que si la economía no crece de manera sostenida, una persona de bajos ingresos difícilmente podrá acceder a una mejor calidad de vida.

Si a esto le sumamos una productividad decreciente, entonces la oportunidad de empleo bien remunerado que absorba al capital humano tampoco será viable , dijo.

Reiteró que la población en pobreza difícilmente alcanza los estudios superiores; además, no cuentan con seguros que los protejan de catástrofes familiares o naturales y su perspectiva pensionaria es muy pobre.

Agrega que se reporta un patrón de movilidad asimétrico por sexo. Si una mujer proviene de un hogar con bajos recursos tiene mayor probabilidad de permanecer pobre; en cambio, si el estatus es elevado, hay menos probabilidad de mantenerlo.

Retos

Vélez planteó que para mejorar la movilidad social del país es necesario solucionar el tema de la desigualdad educativa. Si bien tenemos cobertura de primaria a 100%, no todas las primarias tienen el mismo nivel de calidad educativa; vemos la misma situación a nivel superior , agregó.

Otro reto, dijo, es respecto de la transición del sistema educativo al mercado laboral, ya que no se observa una correspondencia entre el crecimiento educativo con la oferta de capital humano.

Los indicadores globales nos dicen que estamos mejor preparados pero no logramos transiciones laborales; el problema de demanda está limitando el aprovechamiento en los pocos avances de educación , dijo.

Reiteró que otro reto en que se debe trabajar es la parte de género, ya que si bien las familias invierten en educación, todavía se mantiene un rol donde las mujeres aunque sí estudien no se introducen al mercado laboral, por lo que hay una pérdida de capital humano.

Se deben generar condiciones igualitarias en la asignación de recurso y tareas dentro de los hogares mexicanos, de tal manera que al llegar a la edad adulta, la unidad familiar cuente con libertad efectiva para decidir quién va a salir al mercado laboral, si uno o los dos , expuso.