Los mercados han puesto el énfasis sobre los consistentes intentos que se han dirigido, desde la presidencia y el Congreso de México durante los últimos dos años, para intervenir en operaciones del Banco de México (Banxico) que regularmente operaban conforme a la ley, coinciden analistas desde Nueva York, Washington, Filadelfia y Londres.

El mercado se ha expresado claramente cuando la Cámara de diputados escuchó el llamado del Banco de México, de las instituciones financieras y de la calificadora Moody's y accedió a “tomarse tiempo” para analizar la propuesta para cambiar la Ley del Banco de México, advirtieron analistas económicos.

Se refieren a la apreciación de 1% que registró el peso luego de que se conoció el anuncio del Legislativo, y en particular de la Cámara de Diputados, cuando pasó para enero la discusión de una reforma que ya había sido dictaminada por el Senado.

El contrapeso lo hizo el mercado y la fuerza que imprimieron el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León y los subgobernadores Gerardo Esquivel y Jonathan Heath a la defensa de la autonomía, aseguró desde Washington el estratega de la consultoría internacional Frontier View, Alejandro Valerio.

“El Banco de México es la contraparte que ha mantenido al peso estable. Y gracias a su gestión de la política monetaria, su credibilidad y respeto internacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador cuenta con los famosos ´otros datos´ para respaldar su administración: el peso y la inflación estable”, refirió.

La percepción es similar desde Nueva York, donde se encuentra el estratega financiero Joel Virgen: “El gobierno en general y el presidente en particular han sido especialmente sensibles en refrendar explícitamente la autonomía del Banco de México. Y en la medida que se hizo más sonoro el llamado de atención del gobernador Díaz de León se dio un contrapeso que claramente fue escuchado por los legisladores”.

No es letra muerta

El director de Moody's Analytics para América Latina, Alfredo Coutiño, llamó la atención para advertir que aún no se puede cantar victoria sobre la reforma a la Ley del Banco de México aprobada ya en el Senado.

El último párrafo del comunicado del anuncio monetario de diciembre es muy claro al respecto, recordó.

En menos de una línea, la Junta de Gobierno manda el mensaje claro de no encontrarse  a gusto, ni de acuerdo con la reforma. Mucho menos con la forma cómo se presentó (el 19 de noviembre) y de la velocidad en que se iba a aprobar, sin escuchar a los implicados ni participantes del sistema financiero.

El comunicado del anuncio donde el Banxico dejó la tasa en 4.25% por mayoría, con dos votos a favor de un recorte de un cuarto de punto dice: “Es imperativo salvaguardar el ámbito institucional, fortalecer los fundamentos macroeconómicos y adoptar las acciones necesarias en los ámbitos monetario y fiscal, para propiciar un mejor ajuste de los mercados financieros nacionales y de la economía en su conjunto”.

Habría fuerte castigo del mercado

La lectura es clara desde La City, el mercado financiero de Londres. Allá, la reforma a la Ley del Banco de México propuesta por el Senador de Morena, Ricardo Monreal, es identificada en inglés como Laundry Bill o Proyecto de Ley para el Lavado.

De manera que es clara la reacción que se dará si en algún momento el Congreso decide aprobarla.

Andrés Abadía, economista senior para América Latina en la consultoría internacional Pantheon Macroeconomics advirtió que ellos asumen que no será aprobada la reforma, ya que en estas discusiones del gobierno con el sector privado, se dejaría en claro que los riesgos son mucho más altos que los beneficios.

“Pero si se aprueba, los mercados serían fuertemente castigados, al igual que las perspectivas económicas y financieras del país(...) Lo podrían castigar por una ley que corroe la autonomía del banco central, para beneficio de un particular. No sólo esto, se podría ver como el inicio de una serie de medidas poco ortodoxas, sería como abrir la caja de pandora” sentenció desde Londres.

Autonomía y contrapesos

El estratega de Pantheon Macroeconomics explicó que “es supremamente importante la autonomía del banco central de un país”. Y puso de relieve que “los hechos en décadas recientes resaltan el nefasto resultado que se genera cuando los gobiernos empiezan a degradar esa independencia”.

Cita los casos en América Latina de Venezuela y Argentina, donde estos problemas degeneraron en alta inflación, la monetización del déficit, la falta de confianza y la caída de las reservas internacionales, entre otros.

“La independencia y autonomía significa precisamente eso, la independencia de los dictados del gobierno, la libertad de conducir la política monetaria como lo requieren las condiciones económicas, lo que es determinado por banqueros centrales y no por los políticos”.

Estudios del Banco de Pagos Internacionales (BIS), del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla) han resaltado que cuanto más independiente es un banco central, menor es la inflación y se facilita generar unos objetivos de crecimiento y empleo adecuados.

“La independencia, junto con el deber de rendir cuentas, son fundamentales para resaltar la transparencia de la política monetaria, lo que permite a los bancos centrales demostrar su eficacia y responsabilidad pública. Esto genera tranquilidad, confianza, credibilidad para los inversionistas, que a la larga, es fundamental para las perspectivas de crecimiento y estabilidad de precios para cualquier economía” asentó Abadía.

ymorales@eleconomista.mx