La Comisión Económica para América Latina (Cepal) ajustó su expectativa del Producto interno bruto (PIB) para México y la ubicó en -6.5%, una de las dos más profundas de la región latinoamericana, sólo rebasada por la de Venezuela, que prevé de -18 por ciento.

La nueva tasa del PIB estimada para México es más aguda de la prevista por ello mismos el 3 de abril, cuando esperaban una caída entre 3.8 y 6 por ciento.

En conferencia de prensa remota, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la  Cepal, detalló que la caída prevista para México resulta del colapso de la actividad comercial y económica de Estados Unidos que se transmitirá al país vía contracción de exportaciones, reducción de remesas, caída del turismo, y la baja en la demanda interna, que responde al distanciamiento social para limitar el contagio por el Covid-19.

Al presentar la actualización del informe especial Covid-19, la funcionaria reconoció que la caída esperada del flujo de remesas a la región podría fluctuar entre 10 y 15% anual en el 2020, y proyectó que podrían pasar ocho años antes de que se recupere el nivel que se registró el año pasado.

Destacó que al caer este ingreso para países de centroamérica se espera un impacto severo en las condiciones de las familias receptoras. Destacó que este deterioro del flujo de remesas también repercutirá en México, en los hogares más pobres que son los que reciben este tipo de ingresos, que utilizan para salud, educación y consumo.

Llama a evitar colapso

La funcionaria dijo que para evitar un colapso económico, no hay otra forma de intervención que las transferencias en efectivo y consideró que si ya existiera en el mundo una transferencia básica universal, las familias estarían mucho más tranquilas en la situación que estamos viviendo. De hecho, estiman que aplicar esta transferencia tendría un costo de 2 puntos del PIB.

Sostuvo que la tarea de los gobiernos hoy es preservar también la viabilidad productiva, lo que implica apoyar a las empresas, particularmente, a las pequeñas y medianas. Consignó que por ello se han desplegado en la región paquetes fiscales de ayuda que van de 0.6 a 6% del PIB, dependiendo de los colchones fiscales de los que disponen los países.

Tasas bajas, sin efecto real.

La funcionaria destacó que los bancos centrales de la región han aplicado recortes de tasas sin precedentes para estimular las economías en la emergencia. Sin embargo, matizó que estos esfuerzos no han llegado a la economía real.

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